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Por qué las empresas demandan más técnicos de FP

11 min

La saturación de titulados universitarios en el mercado laboral español abre las puertas del futuro a la formación profesional


Lo que en el pasado suponía un valor diferencial en el mercado laboral ahora es solo un factor más de homogeneización que no desinfla la competitividad entre jóvenes recién emancipados del sistema educativo. España es uno de los países de la Unión Europea con licenciados y graduados universitarios sobrecualificados. Es decir, que el 37,1% de los jóvenes que finalizan sus estudios termina ocupando puestos de trabajo cuyas competencias son inferiores a las habilidades adquiridas durante la formación. Al mismo tiempo, las necesidades más específicas del mercado son suplidas con los técnicos de FP. ¿Por qué las empresas les demandan?

La pregunta se puede abordar tanto desde el punto de vista empresarial, como desde la perspectiva del sistema universitario. Uno, que de acuerdo al informe CYD 2017, se enfrenta en los próximos años al descenso de alumnos de grado, la mencionada sobrecualificación, el relativo empeoramiento de los indicadores de investigación y transferencia, y la lucha por mejorar el posicionamiento internacional de las universidades españolas. Mientras los recortes aplicados tras la crisis financiera de 2008 erosionaban las anquilosadas estructuras universitarias, la Formación Profesional no dejaba de aumentar, desvirtuando la cultura del esfuerzo asimilada durante los años de la Transición.

Tener un título universitario ya no es garantía de nada. De hecho, según una proyección elaborada por la agencia Cedefop, el 65% de los nuevos puestos de trabajo que se crearán en España a partir del año 2030 estarán ocupados por profesionales con cualificaciones medias, respecto al 35% que absorberán aquellos con cualificaciones más altas. No resulta así, que en el curso 2019-2020 haya 861.906 alumnos matriculados en cursos de FP, y desde el 2008 se haya registrado un crecimiento del 77%. Las oportunidades laborales son crecientes para ellos, y aunque España todavía se encuentra un 14% por debajo de la media europea, la transformación digital y la tecnificación de determinados sectores parecen haber activado un incentivo que ahora las empresas están explotando.

Sectores con más demanda de FP

Un informe europeo de hace 15 años, el proyecto Reflex, The Flexible Professional in de Knowledg” ya lo señalaba: las empresas grandes se comportan de forma parecida, pero hay muchas pequeñas y medianas que no tienen capacidad para investigar o innovar, y eso se traduce en trabajos menos ajustados a la formación universitaria”, explica Francisco Michavila Pitarch, consejero de Educación ante la OCDE. De acuerdo a las palabras este experto, las posibilidades de los egresados en FP están condicionadas por la marcada dispersión que caracteriza al mercado laboral español. “Los mejores [titulados] se quedan en las empresas potentes, el resto hace de todo”, añade.

Estas condiciones influyen a la hora de seleccionar el tipo de información. A nivel más particular, y según un informe de Adecco de 2018, en nuestro país el 17,82% de las ofertas de empleo están dirigidas a titulados en ciclos formativos de grado medio, y el 24,44% están enfocadas a egresados en ciclos de grado superior. Teniendo en cuenta que casi la mitad de las ofertas no especifican títulos de FP pertenecientes a ninguna familia profesional en concreto, el reparto de demanda está muy bien perfilado, entreviendo las tendencias de un tejido empresarial volcado en la globalización y la revolución digital.

El 50% restante de las ofertas que sí concretan están protagonizadas por Administración y Gestión, Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica, Informática y Comunicaciones e Instalación y Mantenimiento. Sobre ellas recae el 36% de la demanda que las empresas efectúan sobre trabajadores con formaciones profesionales. El interés de las compañías por este tipo de perfiles va descendiendo a medida que también desciende la complejidad técnica de los puestos. Así, sectores de tanto peso en la economía española como son el Comercio y Marketing, la Hostelería y el Turismo, el transporte y mantenimiento de vehículos, la sanidad y las artes gráficas se disputan tan solo el 1% de la tarta.

Por debajo de estas, con un escaso 0,4% de ratio, aparecen las ofertas de Seguridad y Medio Ambiente, Imagen y Sonido, Actividades Físicas y Deportivas, y Madera, Mueble y Corcho. Ahora bien, las empresas discriminan con claridad entre los tipos de FP, siguiendo las necesidades coyunturales en las que se encuentran. No sorprende que entre los grados medios y los grados superiores se perciban diferencias importantes, con una clara ventaja cuantitativa de ofertas para los segundos. “Los datos demuestran que los estudios de Formación Profesional gozan de una creciente empleabilidad, que se refleja en el elevado volumen de ofertas de empleo destinadas a las titulaciones de FP en comparación con las destinadas a estudiantes universitarios”, apostilla el informe.

La lógica del reparto general reaparece en el grado medio, donde las áreas de mayor demanda son similares. La Administración y Gestión recoge el 12,44% de las ofertas, la Electricidad y Electrónica el 7,12%, la Fabricación y Mecánica el 5,66%, y la Instalación y Mantenimiento un 3,71%. Igualmente, por debajo de estas aparecen Informática y Comunicaciones (2,66%), Sanidad (2,42%), Comercio y Marketing (2,17%), Hostelería y Turismo (1,97%), Transporte y Mantenimiento de Vehículos (1,92%) e Imagen Personal (0,8%). ¿Y qué sucede con la conocida como FP2? Aquí el rango de perfiles es más amplio con ofertas de, por ejemplo, Artes Gráficas y Química que no aparecen en ningún otro segmento de formación.

Lo verdaderamente revelador del estudio es el destino de estos empleados con formación profesional. Si bien es cierto que no hay puertas cerradas para este tipo de trabajador, solo el 1,27% de ellos termina en cargos de dirección. La mayor parte, el 51,02%, son contratados como técnicos para llevar a cabo labores específicas para las que no están preparados los contratados con títulos universitarios. Frente a estos últimos compiten el 45,46% de aquellos que poseen cualificación en FP, aunque la tendencia se perfila notablemente negativa, y está siendo aprovechada por los propios técnicos. Las empresas tienen claras sus preferencias, y tras ellas existen razones consolidadas de efectividad.

Por qué las empresas demandan más jóvenes con Formación Profesional

¿Por qué las empresas están tan interesadas en técnicos de FP?

El secreto se llama FP Dual, y cuenta con una corta vida en la legislación española. En países como Alemania donde el 50% de los alumnos optan por esta modalidad formativa, Austria, Dinamarca, Países Bajos o Suiza cuenta con un éxito abrumador que ha terminado dando forma a la fuerza productiva de sus sistemas económicos. En España, desde el pasado 2012 existe un Real Decreto que desarrolla el contrato para la formación y el aprendizaje, y que en tan solo 5 años consiguió reunir a 10.000 empresas participantes, 900 centros educativos, y cerca de 24.000 aprendices. Sin embargo, hoy solo el 3% de los alumnos nacionales optan por esta modalidad a causa del desconocimiento y la falta de publicidad de las instituciones.

Un estudiante de, por ejemplo 15 años, puede decidir abandonar la vía educativa tradicional para apostar por una FP Dual. Pasará dos terceras partes del tiempo, dos semanas, trabajando como aprendiz en una empresa del sector de la modalidad que haya escogido. La última semana volverá a clase para adquirir conocimientos técnicos, y repetirá el ciclo durante una media de 3 años. A lo largo de ese periodo estará percibiendo entre 650 y 1.000 euros mensuales brutos, mientras la empresa contratante cuenta con el control absoluto de la inserción del trabajador en las metodologías y procesos internos. Al finalizar las prácticas la compañía contrata al alumno sin ningún tipo de choque cultural, y puede llegar a retribuirle más de 2.000 euros atendiendo a su antigüedad objetiva.

El beneficio parece mutuo, pero la razón tras la explosión de este tipo de formación también está atravesada por la velocidad a la que se mueven las tendencias del mercado actual. “No nos queda más remedio que hacerlo porque nos falta personal cualificado para lo que demanda el mercado, y de esta manera conseguimos que los conocimientos estén actualizados”, apunta la responsable de la alemana Beumer y Lutum, Anore Wiegand. Durante las prácticas la empresa actualiza constantemente los conocimientos impartidos, y el alumno entiende las particularidades internas del puesto de trabajo y las necesidades cambiantes del sector. La inversión y el retorno, claro, responden a plazos mucho más largos que en unas prácticas extracurriculares de un becario, pero el riesgo se reduce enormemente.

En España, de acuerdo con Randstad, el crecimiento de la FP Dual se está viendo lastrado por la falta de capacidad del sistema educativo para trasladar al aula “las necesidades cambiantes del entramado industrial”. A esto se suma la compleja red de competencias educativas que comparten los gobiernos autonómicos, el denso filtro burocrático, y la insuficiente preparación de los tutores. Este tipo de títulos no se diferencian lo suficiente de la FP tradicional, y por tanto no recibe un interés manifiesto en función de sus beneficios. Por suerte, en los últimos años ha comenzado a surgir una proactividad notable por parte del Gobierno central para aunar esfuerzos y fomentar este modelo de probado éxito fuera de España.

Una iniciativa respaldada por casos de éxito

Solo entre 2015 y 2017 el número de alumnos matriculados en cursos de FP se duplicó alcanzando los 20.000. En el año 2019, observando datos del SEPE, se contrataron un 54% más de jóvenes con este tipo de formación que aquellos poseedores de un título de grado universitario. Y parte de ese repunte responde a iniciativas como Alianza para la FP Dual, “una red estatal de centros educativos, empresas y otras instituciones comprometidas con la mejora de la empleabilidad de los jóvenes, que cuenta con más de 1.250 miembros”. Gracias a esta plataforma impulsada por la Fundación Bertelsman, se han registrados porcentajes de atracción por encima del 60% en Cataluña, País Vasco y Madrid.

Este programa permite a las empresas planificar recursos humanos a medio y largo plazo, solventando problemas relacionados con sustituciones por jubilación, o crecimiento del volumen de negocio muy rápidos. La FP Dual resulta idónea además para aquellas que buscan ocupar puestos de gran complejidad; facilita al aprendiz adquirir conocimientos durante un periodo de tiempo largo, sin caer en errores derivadas de la celeridad curricular. Y a todo ello se suma el componente intangible, el de la Responsabilidad Social Corporativa. La empresa comprometida con la formación de los jóvenes deja un impacto local positivo que se traduce en reputación e imagen.

La FP Dual es una oportunidad para crear una “cantera” de futuros empleados cualificados. Ello implica un ahorro en los costes de selección externos de empleados y además un ahorro en los costes de adaptación de los empleados a los puestos de trabajo”, sostienen en el sitio de Alianza. Cuando este tipo de formación se impulsa desde un clúster o una asociación empresarial local, “puede ayudar a elevar el nivel de cualificación de los empleados de estos sectores económicos”. Cosa que ya han hecho algunas firmas de gran reconocimiento en España.

En el sector de la automoción, por ejemplo, destaca SEAT con su propia escuela de formación incluida dentro de la matriz de Volkswagen (a la que pertenece). El pasado 2016 la Generalitat de Cataluña, atendiendo al potencial de este modelo, renovó su convenio con la empresa española dando respaldo al Centro de Formación Profesional de Automoción inaugurada solo un año antes en Martorell. Los 480 alumnos de cada promoción tienen acceso a instalaciones con laboratorios de robótica y sistemas automatizados, que dan acceso a un total de 21 certificados de profesionalidad homologados por el Ministerio de Trabajo.

En Deusto, el País Vasco, una de las Comunidades Autónomas con mayor nivel de industrialización, funciona desde el pasado 2011 el centro de Formación Profesional de los Salesianos; una iniciativa en la que ya participan 1.122 empresas vascas, y que en el curso 2017-2018 contó con 1.913 alumnos de 97 centros formativos públicos. Su éxito se deriva de un nivel medio de inserción profesional tras finalizar el título que llega hasta el 87%, y que asciende al 94% cuando los alumnos se adhieren al programa de especialización que incluye un tercer año extra de formación práctica. La patronal de la regional Confesbank, destaca los sectores de la Fabricación Mecánica, Electricidad, Electrónica, Instalación y Mantenimientos e Informática como las más beneficiadas por este sistema.

En Galicia, donde las plazas de FP dual han crecido un 45% en el último año, destacan otras marcas de la industria automovilística como Benteler Automotive, Nissan Motor Ibérica o Volvo. Los ejemplos se replican por todo el territorio nacional, evidenciando los retornos que ofrece una solución que hasta ahora parecía imposible. Sí, el coronavirus también ha torpedeado el mecanismo de funcionamiento de esta formación profesional.

Por qué las empresas demandan más jóvenes con Formación Profesional

Formarse en tiempos de pandemia

La instauración del Estado de Alarma ha detenido la actividad económica, dejando solo a flote aquellas empresas dedicadas a servicios básicos. Como consecuencia, 400.000 estudiantes de FP se han encontrado frente a un obstáculo que les impide cumplir con el número de horas necesarias de prácticas para finalizar sus titulaciones. Para desatascar la problemática, la secretaria general de FP, Clara Sanz, y los directores generales de FP de las distintas autonomías han conformado una solución: reducir las prácticas lo mínimo exigido por la ley, es decir 210 horas. En situación normal esta cuantía asciende hasta las 380 horas distribuidas entre marzo y junio para los grados medios, y hasta 400 horas en los grados superiores.

Aunque por el momento no se han concretado todas las contramedidas, se está contemplando también la posibilidad de reemplazar parte de la formación en un centro de trabajo por un proyecto amoldado a la situación, que no tendría por qué entregarse en el mes de junio. Al igual que sucede con la Selectividad, las pruebas de acceso a la Formación Profesional se retrasan de igual manera hasta mediados de julio. ¿Qué sucederá con los alumnos cuando superen la coyuntura y salgan al mercado laboral resultante de la pandemia? Muchos de ellos llegarán a empresas con plantillas recortadas por ERES y ERTES, enfrentando, por tanto, dificultades añadidas.

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