Todo lleva su tiempo. Estas son las mejores técnicas de “timeboxing” para tu negocio si lo que quieres es ahorrar tiempo, aumentar tu productividad y optimizar tus tareas diarias.
Las distracciones, la multitarea y la mala planificación son enemigos silenciosos de tu rendimiento. Por eso, el timeboxing plantea un enfoque distinto. No necesitas software complejo, solo organización, constancia y algunos ajustes sencillos en tu rutina.
Aplicarlo no solo ayuda a trabajar mejor, también a disminuir el estrés y mejorar el enfoque, especialmente si lo integras dentro de otras metodologías como el time blocking o los consejos para aumentar la productividad en el trabajo.
El timeboxing se ha convertido en una herramienta clave en la gestión del tiempo, sobre todo en un entorno laboral cada vez más exigente. ¿Quieres saber cómo llevar esta técnica al siguiente nivel en tu empresa? Aquí te lo contamos paso a paso.
El timeboxing es una técnica de gestión del tiempo que consiste en asignar bloques específicos para cada tarea o actividad, sin posibilidad de extenderlos. Es decir, defines no solo qué harás, sino cuánto tiempo dedicarás a ello.
Una vez se cumple el tiempo, se para, se cambie o se termina. A diferencia de otras metodologías como el time blocking, aquí la prioridad es el límite temporal, no solo la organización del calendario.
Por eso, es ideal para tareas largas, repetitivas o que tienden a “expandirse” sin control. Muchos lo combinan con técnicas como Pomodoro, pero el timeboxing da más estructura al día.
Su uso se ha popularizado en entornos agile, equipos de desarrollo y planificación de proyectos en empresas digitales.
Existen dos formas de aplicar el timeboxing: el bloque de tiempo rígido y el bloque de tiempo flexible. La clave está en cómo decides ajustarte al tiempo asignado.
El bloque rígido significa que, sí o sí, terminas o interrumpes la tarea cuando acabe el tiempo. Es perfecto para evitar el perfeccionismo excesivo o tareas que se alargan.
En cambio, el bloque flexible permite ajustar un poco el tiempo si ves que es necesario, pero sin perder el foco. Ideal para procesos creativos o imprevistos razonables.
Para establecer un bloque de tiempo efectivo, primero debes identificar tus tareas diarias y su prioridad. Luego, asigna a cada una un bloque concreto, respetando siempre tu nivel de energía a lo largo del día.
Aprovecha las horas de más concentración para tareas importantes y deja los bloques menos exigentes para momentos de bajón. Puedes empezar con bloques de 30-90 minutos y ajustar según resultados.
Usar calendarios digitales como Google Calendar o plataformas tipo Asana ayuda a visualizar fácilmente tu estructura diaria.
No existe una regla única, pero sí algunas recomendaciones prácticas. Las tareas rutinarias o administrativas pueden gestionarse en bloques cortos de 25-45 minutos. Las tareas creativas o estratégicas suelen necesitar más, entre 60 y 90 minutos.
Evita programar bloques de más de 2 horas seguidas. El cerebro necesita descansos, así que intercala pequeños breaks para evitar la fatiga.
Recuerda: el objetivo no es solo completar tareas, sino hacerlo de forma eficiente sin quemarte en el intento.
Implementar el timeboxing en tu empresa requiere compromiso, pero los resultados valen la pena. Lo primero es formar al equipo en la técnica, explicando sus ventajas y cómo aplicarla en su día a día.
Después, crea un sistema común para organizar tareas y bloques de tiempo, adaptado a cada departamento. Puedes usar herramientas colaborativas como Trello, Notion o Asana.
Haz pruebas piloto por equipos o áreas, evalúa los resultados y ajusta según las necesidades del negocio. La clave es medir, aprender y escalar.
No todos los bloques deben tener el mismo peso. Identifica las actividades de mayor impacto en el negocio y dales un espacio preferente en tu planificación diaria.
Si marcas un bloque en el calendario, trátalo como una cita formal. No lo muevas por cualquier cosa ni lo sustituyas por urgencias menores. La disciplina hace la diferencia.
Analiza semanalmente qué tareas se completaron, cuáles se desbordaron y qué puedes optimizar en los próximos días. La revisión es parte esencial del proceso.
Herramientas como Focus To-Do, TickTick o incluso tu smartwatch pueden ayudarte a respetar los tiempos y recibir alertas visuales o sonoras.
¿Tus reuniones se alargan más que el final de una serie de Netflix? Timeboxing también sirve aquí. Asigna un tiempo máximo a cada punto del orden del día y respétalo a rajatabla.
Designa un moderador para mantener los tiempos y evita divagar. Al principio puede parecer rígido, pero los equipos agradecen reuniones cortas y productivas.
Entre las ventajas y beneficios de emplear el timeboxing encontramos:
No todo es perfecto. Algunos puntos a tener en cuenta:
Por eso, hay que adaptarlo al tipo de trabajo y perfil del equipo. Si quieres saber más, en Yoigo Negocios te damos todas las claves para alcanzar el éxito empresarial. Entra en nuestra web o llámanos al 900 622 500 y te ayudaremos en todo lo que necesites.