Deuda técnica: qué es y cómo frenar su crecimiento

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Desarrollar software siempre implica tomar decisiones. En ocasiones, un equipo necesita lanzar una nueva funcionalidad cuanto antes para cumplir un plazo o responder a una necesidad del negocio.

Para conseguirlo, puede optar por una solución rápida en lugar de la mejor solución posible. Ahí es donde aparece la deuda técnica.

Igual que ocurre con un préstamo, ese "atajo" permite avanzar más deprisa en el presente, pero genera un coste que habrá que asumir más adelante. Cuanto más tiempo se tarde en corregirlo, mayor será el esfuerzo necesario para mantener, ampliar o modificar el software.

Deuda técnica: qué es y cómo frenar su crecimiento
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Gestionar correctamente esa deuda es fundamental para que un producto siga evolucionando sin que cada cambio se convierta en un problema.

¿Qué es la deuda técnica?

La deuda técnica es el trabajo pendiente que se acumula cuando, durante el desarrollo de un software, se prioriza una solución rápida frente a una más sólida y sostenible.

El término fue acuñado por el programador Ward Cunningham, para explicar que algunas decisiones de desarrollo funcionan como una deuda financiera: ofrecen un beneficio inmediato, pero generan un coste futuro en forma de correcciones, refactorizaciones o dificultades para seguir desarrollando el producto.

No toda la deuda técnica es negativa. En muchos proyectos se asume de forma consciente para lanzar antes un producto mínimo viable (MVP) o responder rápidamente a una oportunidad de negocio.

El problema aparece cuando esa deuda nunca se devuelve y termina dificultando la evolución del software.

¿Por qué aparece la deuda técnica?

La deuda técnica puede tener distintos orígenes. Algunas veces responde a una decisión estratégica y otras surge por una mala planificación o por la evolución natural de la tecnología.

Las causas más habituales son:

  • Plazos demasiado ajustados, que obligan a priorizar la velocidad sobre la calidad.
  • Cambios constantes en los requisitos durante el desarrollo del proyecto.
  • Falta de experiencia o de estándares de programación, que provoca un código difícil de mantener.
  • Ausencia de documentación, lo que complica entender cómo funciona el sistema.
  • Tecnologías obsoletas, que dejan de responder a las necesidades actuales del negocio.

No todas estas situaciones tienen el mismo impacto, pero si se acumulan pueden convertir cualquier modificación del software en una tarea lenta y costosa.

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¿Cómo afecta la deuda técnica a una empresa?

Cuando la deuda técnica aumenta, los problemas no solo afectan al equipo de desarrollo. También tienen consecuencias directas sobre el negocio.

Entre las más habituales destacan:

  • Los nuevos desarrollos requieren cada vez más tiempo.
  • Aumentan los errores tras cada despliegue.
  • El mantenimiento consume buena parte del tiempo del equipo.
  • Resulta más complicado incorporar nuevos desarrolladores al proyecto.
  • La innovación se ralentiza porque cada cambio implica modificar un código complejo.

En muchos casos, los desarrolladores dedican más horas a corregir incidencias del pasado que a crear nuevas funcionalidades, reduciendo la capacidad de la empresa para adaptarse al mercado.

Cómo detectar que la deuda técnica está creciendo

La deuda técnica rara vez aparece de un día para otro. Lo habitual es que vaya acumulándose poco a poco hasta afectar al rendimiento del proyecto.

Algunas señales de alerta son:

  • Cada nueva funcionalidad tarda más en desarrollarse que las anteriores.
  • Los errores en producción son cada vez más frecuentes.
  • El equipo evita modificar determinadas partes del código por miedo a romper el sistema.
  • Apenas existen pruebas automatizadas.
  • La documentación está desactualizada o directamente no existe.
  • Se multiplican los parches rápidos para solucionar incidencias.

Si varias de estas situaciones se repiten de forma habitual, probablemente sea el momento de dedicar recursos a reducir la deuda acumulada.

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Cómo evitar que la deuda técnica siga creciendo

Eliminar por completo la deuda técnica no siempre es posible ni necesario. El objetivo consiste en mantenerla bajo control para que no limite la evolución del producto.

Crear un backlog específico para la deuda técnica

Las tareas de refactorización, documentación o mejora del código deben registrarse igual que cualquier otra funcionalidad pendiente. De este modo, el equipo puede priorizarlas según su impacto en el negocio y evitar que queden olvidadas indefinidamente.

Reservar tiempo para mejorar el código

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Una práctica habitual consiste en dedicar alrededor del 20 % de la capacidad del equipo a refactorizar código, mejorar la arquitectura o ampliar las pruebas automatizadas, mientras el resto del tiempo se invierte en desarrollar nuevas funcionalidades.

Automatizar el análisis de calidad

Las herramientas de análisis estático permiten detectar problemas antes de que lleguen a producción.

Además de identificar errores, ayudan a medir indicadores como la complejidad del código o el nivel de deuda técnica, facilitando la toma de decisiones con datos objetivos.

Establecer estándares de desarrollo

Las revisiones de código, la documentación de las decisiones técnicas y el uso de buenas prácticas reducen la aparición de nueva deuda técnica. Cuando todos los desarrolladores siguen los mismos criterios, resulta mucho más sencillo mantener el software a largo plazo.

Revisar periódicamente la arquitectura

La tecnología evoluciona constantemente y un sistema que hace unos años era adecuado puede dejar de serlo.

Realizar revisiones periódicas de la arquitectura permite detectar componentes obsoletos y planificar su actualización antes de que se conviertan en un problema mayor.

La deuda técnica debe gestionarse, no eliminarse por completo

Toda empresa que desarrolla software acumula cierto nivel de deuda técnica. No se trata de evitarla a cualquier precio, sino de decidir cuándo merece la pena asumirla y cuándo es necesario invertir en reducirla.

Mantener un equilibrio entre la velocidad de desarrollo y la calidad del código permite lanzar productos con rapidez sin comprometer su evolución futura.

Cuando la deuda técnica se controla desde el inicio del proyecto, el software resulta más fácil de mantener, más estable y mucho mejor preparado para crecer junto con las necesidades del negocio.

Si quieres comprender el impacto de los sistemas obsoletos, en Yoigo Empresas estamos para ayudarte. Cualquier duda, visita nuestra web o llámanos al 900 822 500, estaremos encantados de ayudarte.