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Radiografía del crowdlending y su desarrollo a futuro, contado con detalle por la Asociación Española de Crowdlending

9 min

Se prevé que las plataformas de crowdlending vayan hacia una mayor globalización del mercado en países con un fuerte pulmón tecnológico.


La nueva era digital ha llegado cargada de muchas novedades. También en los métodos para financiarse por parte de las empresas. Las exigencias por parte de las entidades bancarias y también de los reguladores han puesto sobre la mesa algunas alternativas en los últimos tiempos. Una de ellas es el llamado crowdlending. Pero… ¿en qué consiste este método? ¿Qué ventajas tiene? ¿Es eficaz?

Si hay una organización que sabe definir muy bien este método y que puede contestar este tipo de cuestiones es la Asociación Española de Crowdlending (ACLE). Tal y como describe María Badía, vicepresidenta de la ACLE, se trata de una alternativa de financiación no bancaria para empresas o particulares y se caracteriza por “permitir que múltiples inversores puedan co-financiar a una misma empresa o particular. Reduciendo la inversión mínima por empresa, los inversores pueden distribuir su inversión en múltiples prestatarios y gestionar el riesgo de forma óptima”.

¿Cómo surge este modelo? Badía cuenta que tiene su origen en el crowdfunding, el cual surgió en los años 90 como modelo destinado a financiar pequeños proyectos de índole artística o cultural a través de la función de los llamados mecenas o particulares que “aportaban su dinero en forma de donación o a cambio de una recompensa no monetaria”.

A lo largo de los años el crowdfunding fue evolucionando y desgranándose en nuevos modelos de financiación alternativa como el Equity Crowdfunding o el de Crowdfunding de préstamos que se denomina Crowdlending, donde los particulares que ofrecen su dinero “pasan de ser mecenas a inversores y personas y empresas pueden conseguir préstamos a través de este método”, añade la vicepresidenta de la Asociación Española de Crowdlending.

En España, antes de la crisis de 2008, prácticamente el 100% de la financiación de las empresas provenía de entidades bancarias, acudiendo a ellas y cajas, a través de una extensa red de cerca de 46.000 oficinas. Mientras, en países de nuestro entorno cercano, como Francia o Alemania, la fuente bancaria solo abarcaba el 45-55% de las necesidades de financiación de las empresas. Sin embargo, en el polo opuesto, podemos encontrar a Estados Unidos, cuyo tejido empresarial solo acudía al sistema bancario para cubrir un 30% de esta.

Las entidades financieras, tras el estadillo de la crisis, tal y como analiza Badía, “ya no cubren las necesidades de todos sus clientes”. No obstante, las empresas siguen necesitando dinero para poder funcionar, invertir o crecer. Esto obliga a buscar vías de generación de liquidez no bancaria o alternativas, abriendo la senda a un proceso de “desintermediación bancaria”.

Aunque el acceso al crédito desde las entidades bancarias se ha vuelto a abrir en los últimos años, las pymes se dieron cuenta durante la crisis que marcó un antes y un después al país de la importancia de diversificar sus fuentes. También es cierto que, aunque hayan abierto el acceso al crédito, cada vez hay menos número de bancos por la gran cantidad de fusiones y adquisiciones que ha habido, por lo que antes podías trabajar con un grupo de bancos que ahora ni existen, de modo que “eso nuevamente hace que sea importante encontrar alternativas a la tradicional”, destaca.

Desde que se produjera este fenómeno, mecanismos como el crowdfunding, crowdlending, business angels, private equity, etc., han tomado fuerza tanto entre los particulares como entre el tejido empresarial, llegando incluso, en algunos casos, a optar hoy por estas nuevas vías antes que acudir a los créditos bancarios.

De este modo, según los datos de ACLE sobre la evolución del crowdlending español apuntan a que se han destinado 118.246.279 euros a la financiación de proyectos y particulares en 2018 frente a los casi 100 millones que se destinaron en el 2017. Además, en cuanto al negocio por comunidades autónomas destaca Madrid en primer lugar, seguido por Cataluña y Valencia en tercer lugar.

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Ventajas a la hora de financiar determinados proyectos

Una vez que sabemos en qué consiste este proceso, la siguiente duda a resolver para establecer una radiografía lo más completa posible, es conocer cuáles pueden ser los beneficios que ofrece a todo tipo de usuarios y empresas.

A este respecto, Badía expone que la modalidad de intermediación financiera a través de plataformas digitales o crowdlending, supone “una fuente emergente para las pymes, alternativa y complementaria a la opción bancaria y a otras fuentes tradicionales”, para financiar de forma rápida, dinámica y eficiente tanto sus necesidades de realizar operaciones de capital circulante, como de capital inmovilizado o capital de crecimiento y expansión.

Para las pymes supone una forma de complementar a las formas tradicionales y bancarias que les aporta por un lado agilidad y rapidez (los plazos de obtención de fondos por lo general son entre un 30% y un 50% más rápidos que los de la bancaria) y, por otro lado, de diversificación del riesgo de concentración de fuentes, permitiendo contrarrestar momentos del ciclo económico de disminución o cierre del crédito bancario.

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Crecimiento a largo plazo

El préstamo medio empresarial a través de este método se sitúa en España en torno a 50.000 euros, que radiografía la media entre las operaciones para lograr capital circulante y necesidades a corto plazo. Estos implican, por lo general, préstamos de menor cuantía con las operaciones de proyectos de capital inmovilizado, con las de crecimiento o de bienes inmateriales (de mayor volumen generalmente) y con algunas operaciones en este tramo de capital de expansión financiada con crowdlending en España por 1 millón de euros, según comentan desde la ACLE.

En España la financiación para las pymes en forma de deuda o préstamos alternativa a la bancaria, como la modalidad del crowdlending, o la de los fondos privados de deuda conocidos como direct lending, aún tiene un recorrido potencial de penetración al alza si la comparamos con su evolución en algunos países de nuestro entorno europeo, y en especial, sobre todo, en los países anglosajones como Estados Unidos o Inglaterra, o asiáticos como China.

De ahí que desde ACLE hagan un especial esfuerzo en proporcionar una mayor pedagogía y educación financiera en las utilidades y las ventajas de esta modalidad alternativa, ágil y dinámica, gracias a la economía de las plataformas digitales y a la tecnología.

Siguiendo este esquema, Badía sostiene que “hoy cerca de una veintena de plataformas de crowdlending, de origen español o foráneo, están operando en España, con un ritmo de crecimiento anual de los volúmenes superiores al 30%”.

En relación con las perspectivas de cara al futuro, Badía analiza que este modelo seguirá “aumentado constantemente su penetración de mercado y su reconocimiento social y empresarial” siempre y cuando el sector sepa garantizar a su vez que el crecimiento de inversión suponga “la generación de confianza”.

Como retos, y especialmente en Europa, desde la organización española señalan que se debería consolidar una regulación homogénea para toda la Unión Europea, que ayude a generar una mayor confianza y posibilidades de operaciones transnacionales, y ayude a afianzar un mercado interior europeo único de transacciones digitales financieras, financiación participativa y de mercado único de capitales, que doten de nueva competitividad a la Unión Europea.

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Las medidas del regulador en el próximo horizonte

Hasta finales del año 2015 no existía legislación relacionada con las actividades de crowdlending en España. En el último trimestre de 2015 se publicó, y posteriormente entró en vigor, la Ley 5/2015 de Fomento de la Financiación Empresarial. Esta ley, entre otros objetivos, establece el marco regulatorio para que las empresas que elijan la forma participativa indistintamente inviertan en el capital de la empresa financiada o cobren intereses a los prestatarios (crowdlending).

Con esta normativa, España se convirtió en uno de los primeros países europeos en contar con un marco regulatorio para el desarrollo de este tipo de compañías. Un marco que en su momento fue un punto de partida para regular un sector emergente, pero que tuvo sus limitaciones.

Por un lado, no acogió a toda la gama de actividad de las plataformas de crowdlending español, como las que realizan descuentos de facturas y pagarés, y por otro lado ha quedado superado por la rápida evolución de un sector, que requiere y pide una actualización más acorde y sofisticada de esa regulación a las prácticas más innovadoras en la actualidad.

La solución a esta necesidad de actualización e incorporación de las mejores prácticas en el entorno del crowdlending podría venir por diferentes vías, según expone la ACLE: “un posible nuevo impulso legislativo nacional que actualizara o renovara la Ley de 2015, para que pueda comprender las distintas exigencias que plantea el sector; o por aprovechar nuevas iniciativas regulatorias nacionales de innovación financiera como el Proyecto de Ley de medidas para la transformación digital del sistema financiero que contempla, entre otras cosas, la creación de un ‘sandbox’ regulatorio para las “Fintech” e “insurtech”.

Badía afirma a este respecto que estas líneas de mejora “pueden y probablemente lleguen desde Europa”. Actualmente se está impulsando desde la Comisión Europea, y en el marco de su pilar de la Unión del Mercado de Capitales, un marco que permita un mayor volumen, velocidad y posibilidades de financiarse a las pymes y a las startups europeas. Desde éste se busca potenciar un mayor alcance y desarrollo de esta alternativa en Europa. Una propuesta de Reglamento Europeo para otorgar un label europeo a plataformas que operen en la UE, que lo soliciten y que cumplan los requisitos que la propuesta de Reglamento establece.

Los próximos desafíos que tiene el crowdlending por delante

Tras conocer todo lo que envuelve a este modelo, lo único que queda por ver, para que la fotografía quede absolutamente completa es destacar cuáles son los próximos retos a los que se puede enfrentar.

Así las cosas, Badía dice que se trata un mercado que crece y que comienza a consolidarse, “tanto a nivel de particulares como de empresas y a nivel global”. Por tanto, el reto de homogeneizar una legislación, unido a la creación de un mercado único digital “hace que las perspectivas de las plataformas fintech – entre ellas las de crowdlending - vayan hacia una mayor globalización del mercado con países con fuerte pulmón tecnológico como pioneros”.

Los límites regulatorios de posibles cantidades máximas por promotor y por proyecto podrían ir evolucionando en próximas actualizaciones de la regulación bien europea o española, lo que quizás “permitiría aumentar las franjas de financiación en ámbito europeo”, añade Badía. Dicho de otro modo, tener la capacidad de llegar a esas franjas de capital de expansión de hasta 5 millones de euros es posible gracias a un proyecto. Se trata de un área donde comenzarían a coincidir con otros instrumentos como los fondos privados de deuda, también llamados direct lending.

En este sentido, los objetivos principales de ACLE como asociación los desarrollan a través de un triple enfoque: por un lado, promover y comunicar a inversores, pymes, medios de comunicación, organismos e instituciones económicas y a todos los ciudadanos la posibilidad de estas alternativas. Por otro lado, colaborar estrechamente con los organismos españoles y europeos encargados de regular y supervisar la actividad de sus asociados, para conseguir la mejor adecuación regulatoria y el establecimiento de las mejores prácticas en el sector; y, en tercer lugar, establecer normas deontológicas que abarquen principios, valores y pautas de conducta para guiar el comportamiento de los integrantes de la asociación.

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