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El mundo de la bolsa desde dentro: cómo comenzar a invertir sin cometer los típicos errores según varios expertos

9 min

Cómo evitar fallos a la hora de gestionar nuestros ahorros.


Invertir en bolsa es un proceso complejo del que se necesitan numerosos ingredientes para aspirar a tener éxito. Lo primero de todo, según apuntan los expertos de BBVA es aclarar que “cualquier pequeño ahorrador tiene las puertas abiertas para poder invertir en valores bursátiles”.

La Bolsa es un lugar en el que a diario confluyen desde los inversores más expertos y acaudalados hasta los más novatos y pequeños. Según la entidad financiera, para todos ellos la Bolsa tiene las mismas reglas. Y todos tienen su espacio para poder operar en función de sus posibilidades y de los objetivos que se hayan marcado.

El comienzo de la inversión

El primer concepto que hay que tener claro es el inicio de todo. Es decir, cómo adentrarse en el mundo de los mercados. Es bastante habitual contactar con la entidad financiera, pero antes hay que tener en consideración diferentes aspectos para que no tengamos complicaciones a futuro.

Tal y como explica Rafael Ojeda, analista financiero independiente, cuando invertimos “nos estamos jugando nuestros propios ahorros”. Una razón más que suficiente para que tengamos prudencia “con todo tipo de movimientos que realicemos”. Se requiere una “información constante y una mente bastante abierta”.

Primero hay que entender los puntos a seguir, según Antonio Castelo, responsable de renta variable de iBroker. La mayoría de la gente se centra únicamente en el dinero que gana, algunos llegan al segundo paso (ahorrar) y solamente unos pocos se toman en serio el tercer paso (invertir).

Los tres pilares son muy importantes para el futuro económico, pero si hubiera que nombrar a uno de ellos como el menos importante a la hora de acumular un patrimonio creo que sería el primero; el dinero que se gana.

Si se consigue mucho dinero, pero se gasta todo no se puede crear un patrimonio. Sin embargo, es posible ganar poco, ahorrar mucho, invertir bien y obtener un muy buen resultado. El tiempo también juega un papel muy importante, acumular un buen patrimonio con unos ingresos bajos en poco tiempo es extremadamente difícil. Pero en plazos largos el tiempo y la disciplina hacen que prácticamente cualquiera pueda elevar de forma significativa su nivel de vida.

Si te planteas empezar a invertir, esta es su clave principal. Pero también te digo, que si empiezas a ahorrar e invertir cuanto antes, “muchos de tus objetivos o problemas financieros que puedes encontrarte a lo largo de la vida, pueden tener solución gracias a la inversión”, explican desde Ahorro Capital.

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¿Cuándo se debe invertir? El primer paso

De cara a evitar errores, uno de los principios es saber cuándo se puede empezar a gastar nuestro dinero en la bolsa. Según añaden desde Ahorro Capital, la mayoría solemos tender a buscar resultados a corto plazo, lo primero que te viene a la cabeza es “si es buen momento para empezar a invertir justo ahora”. Y siempre es lo mismo: ¿habrán subido demasiado los mercados?, ¿será mejor esperar?, ¿entro ahora y salgo luego para volver a entrar?

Desde su punto de vista, este suele ser uno de los fallos más clamorosos. Y es que los dos mejores momentos para invertir “son hoy y el día en que naciste”. Dicho de otra manera, lo que hagan los mercados a corto plazo “tiene una importancia relativa si tu horizonte de inversión está en el largo plazo”.

Si tienen que bajar o si se tienen que hundir los mercados, mejor que lo hagan al principio cuando empiezas con poco dinero que al final de tu ciclo de inversión, cuando “tienes mucho capital acumulado”, concretan.

Si nos centramos en intentar adivinar lo que harán los mercados, la recomendación más habitual es que permanezcas “siempre invertido”. Según José Luis Cárpatos, director de inversiones de Gloversia EAFI, las mayores subidas “vendrán después de las mayores bajadas y a veces a una velocidad en la que te será imposible actuar”. Si te encuentras fuera de una de esas grandes subidas, “perderás una rentabilidad” que recuperarás muy difícilmente.

Por eso, Ojeda apuesta porque, en aras de sortear uno de los errores típicos, empieces a “invertir cuanto antes”, permanece invertido y poner dinero “cuando los mercados caen o automatiza tu ahorro en u inversión, para eliminar el sesgo psicológico y reducir la volatilidad de tus apuestas”.

Información e indicadores

Dentro de los errores a evitar se encuentra el de no pedir asesoramiento. Tal y como indica Gilberto Romero, director de mercados del banco Bx+, no hay ninguna institución financiera que “cobre por asesorar”, por lo que “el asesor es como el doctor, lo necesitamos porque ninguna persona tiene el mismo perfil o necesidades de liquidez”.

Si aún no contamos con un asesor financiero, lo primero que tenemos que cuestionarnos es que si cuando tenemos algún problema de salud acudimos al médico, “¿por qué no contamos con un asesor financiero cuando queremos invertir nuestro dinero?”, reflexiona Belén Alarcón, socia y directora de asesoramiento patrimonial de Abante Asesores.

Cárpatos explica que es importante recibir un asesoramiento para que no comentamos “fallos cuando nos decidimos a invertir”. Dicho de otra manera, acudir a los profesionales que tienen mayores conocimientos y “pedir ayuda”. Preguntar “qué productos tienen y qué recomendaría para tu perfil como inversor”. Todo ello, servirá de apoyo para saber cómo mover el dinero con menos posibilidades de errores.

Entrar en el mundo de la bolsa sin tener idea de cómo funciona el mercado es como entrar en una cueva a oscuras. En España no es frecuente buscar el consejo de expertos que nos guíen en nuestras inversiones. Es más, cuando hay que pagar, la mayoría no quiere utilizar este servicio, aún encontrándose perdido. El asesor es un profesional que maneja los activos posibles y también analiza la situación del cliente. Sin papeles.

Es costumbre no guardar la documentación de la información del producto o el contrato firmado para las partes que intervienen en la operación. Ante cualquier otro tipo de problema que pudiera surgir esto puede acarrear más de un problema a la hora de pedir responsabilidades.

Otro aspecto que se debe tener en consideración es atender a muchos indicadores. Evitar mirar algunas variables muchas veces empuja a los inversores a tener imprecisiones en sus decisiones. Por ello, es recomendable tener siempre al día los datos de inflación; de las reservas internacionales; las expectativas del Producto Interno Bruto; los tipos de interés y los datos de empleo. Es decir, “ver hacia dónde va la economía y saber por dónde empezar”, dice Romero.

Además, al margen de entender el panorama macroeconómico y revisar cómo los productos en los que podemos destinar el dinero son sensibles a una mayor inflación, o cualquier otro cambio en los indicadores, permite navegar un contexto volátil como el que se vive hoy.

Según Carlos Ponce, director general adjunto de Grupo Financiero Bx+, saber a dónde se quiere llegar con las inversiones “es clave”. Debes establecer para qué quieres el dinero, cuánto tiempo tienes para invertir y “cuánto riesgo puedes aguantar”, de otra manera es casi imposible “elegir la estrategia de inversión correcta”.

Según el experto, por ejemplo, si se quiere invertir “para la educación de los hijos y se tienen 15 años, es muy diferente que cuando se quiere invertir para un viaje que se quiere hacer en tres años”. Hay que analizar las metas y establecer “los periodos para conocer el margen de riesgo”.

“Hay pocos inversores que conocen su condición de inflación”, dice Carlos Ponce. ¿Por qué es importante saber esto? En lo que sea que inviertas, la rentabilidad deberá ser mayor a la inflación para que valga la pena.

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No prever Análisis del patrimonio y no entender los productos

También suelen equivocarse los inversores al no realizar un análisis del patrimonio y las necesidades de cada uno. No se puede invertir dinero o cantidades que se puedan necesitar en un determinado momento.

En este sentido, Castelo indica: “es recomendable hacer una previsión de la situación financiera personal y también pensar en posibles imprevistos”. Los expertos financieros no se cansan de repetir que las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

Esto quiere decir que el hecho de que una acción o compañía o cualquier otro activo haya tenido un comportamiento excelente durante años “no garantiza bajo ningún criterio que vaya a ser así de manera permanente”, argumenta.

De la misma forma, es necesario entender los productos en los que se invierte, pues el no tener conocimiento es algo que sucede con bastante frecuencia. Se elige un vehículo de inversión, que pueden ser acciones de una compañía, un fondo o un ETF sin saber realmente lo que es.

Habitualmente se seleccionan porque se conocen de oídas o simplemente porque te lo ha podido recordar algún conocido o los medios de comunicación, siguiendo de esta manera la corriente. Según Andrea Carreras-Candi, directora de EFPA España, “es imprescindible saber dónde vas a meter tus ahorros en la bolsa”. Previa a cualquier decisión, hay que dedicar tiempo a saber por qué se decide una cosa u otra.

Cárpatos considera que uno de los principales fallos en bolsa es subirse “al mismo carro al que se sube todo el mundo”. Algo que es absolutamente erróneo en el plano de los mercados. Las tendencias “no son infinitas”, describe, y por ello hay que ver cuándo un activo financiero puede haber tocado su “techo de rentabilidad”.

Diversificación y atención a las pérdidas

Los expertos financieros siempre se refieren a este aspecto como la reducción del riesgo. Un fallo común es elegir las acciones de una compañía en la bolsa. Nada más. Esto quiere decir que si, por lo que sea, esos títulos caen estrepitosamente, el global de nuestro patrimonio invertido asumirá todas las pérdidas.

Por tanto, Ojeda explica que lo ideal “es elegir varios activos con un peso distinto entre ellos con el objetivo de variar el riesgo”. Será más fácil compensar las pérdidas de unos con las ganancias de otros.

Mark Mobius, gurú de los mercados y fundador de Mobius Capital Partners, siempre ha dicho que se debe alternar, “no solo en bolsa, sino también en bonos”. Principalmente, porque las carteras con rentabilidades más altas “son las que están diversificadas” y hace que se reduzcan nuestras pérdidas potenciales.

Asimismo, en la bolsa, en un largo plazo, es un error no poner límites cuando se acumulan pérdidas constantes pensando que la acción volverá a subir y reportarnos ganancias. Puede que esto no ocurra nunca.

En el entorno de los mercados existen fórmulas para poner freno a este tipo de situaciones. No hay que precipitarse a la hora de vender, pero tampoco “llegar al letargo”, asevera Cárpatos.

Exceso de obsesión y horizonte temporal

Es bastante común, sobre todo en los inversores iniciados, que cuando entran en el mercado miran todos los días su inversión. Esto puede repercutir en tomar decisiones “erróneas o la repetición de operaciones que llevan un coste asociado”, señala Castelo.

Asimismo, hay que extremar cuidado con los bulos o intereses en Twitter, puesto que las redes sociales se han convertido “en un foco de información para muchos inversores por la inmediatez con la que se conocen las noticias”, alerta Ojeda. En los últimos años han aparecido muchos bulos, especialmente en Wall Street, sobre compañías cotizadas que han dañado o impulsado sus cotizaciones. Es recomendable que utilices “siempre las cuentas oficiales y que vayas con cuidado”, dice Cárpatos.

Por otra parte, debes tener muy claro cuál es tu horizonte para invertir. No es lo mismo entrar en bolsa para el largo plazo que para el corto plazo. Principalmente, cuando se decide estar poco tiempo tiene un componente de especulación; se quiere ganar dinero rápido. Con este tipo de decisión “el riesgo aumenta”, asiente Castelo.

De ahí a que si apostamos por acciones de la bolsa “siempre ganas en un plazo de 10, 15 o 20 años. A seis meses es muy probable que no”, dice Ojeda. En el mercado existe toda una gama de productos adecuados para personas conservadoras, moderadas y arriesgadas. Es un error seleccionar aquello para lo que no estamos preparados.

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