El anuncio de que Hacienda retrasa Verifactu a 2027 ha generado numerosas dudas entre empresas y profesionales sobre lo que significa de cara a su próximas revisiones de facturación.
Entender qué significa este aplazamiento, cómo afecta al sistema Verifactu y por qué se ha tomado esta decisión resulta clave para anticipar cambios en la facturación.
El retraso a 2027 modifica el calendario previsto y reabre el debate sobre la adaptación tecnológica y fiscal que plantea Verifactu.
Antes de analizar el retraso, conviene entender el papel que ocupa este sistema dentro de la estrategia fiscal. Verifactu no es una herramienta aislada, sino una pieza central en la modernización del control tributario.
Verifactu es un sistema de verificación de facturas que obliga a que los programas de facturación generen registros inalterables. El objetivo es garantizar la integridad, trazabilidad y conservación de cada factura emitida, reduciendo el margen para el fraude fiscal.
Con Verifactu, Hacienda busca reforzar el control sobre la facturación sin exigir el envío inmediato de todas las facturas. El sistema permite comprobar que los datos no han sido modificados, alineándose con una fiscalidad más digital y transparente.
El anuncio oficial introduce un nuevo calendario que altera las previsiones iniciales. El retraso no implica la eliminación del sistema, sino un ajuste en su entrada en vigor.
Verifactu estaba previsto para aplicarse en 2026, pero finalmente su llegada no tendrá lugar hasta 2027. Este cambio concede más margen a empresas, autónomos y desarrolladores de software para adaptarse a los requisitos técnicos.
Entre las razones del aplazamiento destacan la complejidad técnica del sistema y la necesidad de ofrecer mayor seguridad jurídica. El nuevo plazo pretende evitar problemas en la implantación y reducir el impacto en el tejido empresarial.
El aplazamiento tiene efectos directos en la planificación fiscal y tecnológica. No supone una pausa definitiva, sino una prórroga que debe aprovecharse de forma estratégica.
Que Hacienda retrase Verifactu a 2027 permite a empresas y autónomos revisar sus programas de facturación. El objetivo es asegurar que cumplen con los requisitos de inalterabilidad y registro exigidos por Verifactu.
El retraso reduce la presión inmediata sobre inversiones tecnológicas. Aun así, Verifactu sigue en el horizonte, por lo que posponer la adaptación indefinidamente puede generar problemas a medio plazo.
Uno de los puntos que más confusión genera es la relación entre ambos conceptos. Aunque están conectados, no son exactamente lo mismo.
La facturación electrónica se centra en el formato digital de la factura, mientras que Verifactu pone el foco en la verificación y trazabilidad del proceso de emisión. Ambos sistemas son complementarios dentro del modelo fiscal digital.
El hecho de que Hacienda retrase Verifactu a 2027 no frena la digitalización fiscal. Al contrario, confirma una hoja de ruta progresiva hacia un mayor control automatizado de la facturación.
El nuevo calendario abre una ventana de oportunidad para prepararse mejor. Aprovechar este tiempo puede marcar la diferencia cuando el sistema sea obligatorio.
Es recomendable comprobar si los programas de facturación actuales están preparados para Verifactu. Muchos proveedores ya trabajan en soluciones compatibles que facilitarán la transición.
Más allá de la tecnología, Verifactu implica cambios en los procesos de facturación. Formar al personal y adaptar rutinas internas reduce errores futuros cuando Hacienda active el sistema.
Aunque suele percibirse como una obligación más, Verifactu también presenta oportunidades para mejorar la gestión empresarial.
La verificación de facturas aporta mayor seguridad jurídica y reduce riesgos asociados a errores o manipulaciones. A largo plazo, esto puede traducirse en una relación más clara con Hacienda.
La principal dificultad sigue siendo la adaptación técnica, especialmente para pequeños negocios. De ahí que Hacienda retrase Verifactu a 2027 como medida para facilitar una implantación más ordenada.
El retraso no cambia el destino final del sistema. Verifactu sigue siendo una pieza clave del futuro fiscal.
A partir de 2027, Verifactu permitirá a Hacienda acceder a información más fiable y estructurada, reforzando el control sin necesidad de inspecciones constantes.
Con más tiempo para prepararse, se espera una adopción más homogénea del sistema. El hecho de que Hacienda retrase Verifactu a 2027 busca precisamente evitar una implantación abrupta.
En conjunto, que Hacienda retrase Verifactu a 2027 no elimina la obligación, pero sí redefine los plazos. Comprender qué significa este cambio permite a empresas y autónomos anticiparse, adaptar sus sistemas y afrontar la llegada de Verifactu con mayor seguridad y menor impacto.
Si quieres estar preparado para la puesta en marcha de Verifactu, en Yoigo Empresas y Negocios estamos para ayudarte. Si quieres más consejos, puedes visitar nuestra web o llamarnos al 900 622 500.