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Cada cierto tiempo aparece una nueva campaña de fraude o cambia la forma en la que los ciberdelincuentes intentan engañar a empresas y trabajadores. Por eso, estar al día de las principales amenazas digitales de esta temporada y prestar atención a las alertas empresariales puede ayudarte a detectar posibles riesgos antes de que afecten a tu negocio.
Estar al día de todo puede parecer complicado, sin embargo, conocer las principales amenazas digitales para empresas no significa tener que convertirse en experto en ciberseguridad. Muchas veces basta con saber qué está ocurriendo para detectar comportamientos que pueden poner en riesgo la información del negocio.
Además, hoy en día una empresa puede tener información repartida entre ordenadores, móviles, servicios en la nube y diferentes plataformas digitales. Eso facilita muchas tareas, pero también hace necesario cuidar cada uno de esos accesos.
Por eso, revisar de vez en cuando las alertas empresariales puede ayudarte a detectar problemas antes de que se conviertan en un incidente.
Una de las amenazas que más fácilmente puede pasar desapercibida es una vulnerabilidad de seguridad. A diferencia de un correo sospechoso, aquí no siempre hay algo que el usuario pueda detectar a simple vista: el problema puede estar en un programa o sistema que utilizas todos los días.
La solución, en muchos casos, es bastante sencilla: instalar las actualizaciones disponibles. El problema aparece cuando los equipos van acumulando correcciones pendientes durante semanas o meses porque nadie quiere interrumpir el trabajo.

Por eso, es recomendable no dejar las actualizaciones para “cuando haya tiempo”. Tener los sistemas al día es una de las formas más básicas de reforzar la seguridad digital de una empresa y reducir las posibilidades de que un fallo conocido se convierta en una puerta de entrada.
El phishing lleva años entre las principales amenazas cibernéticas para empresas, pero los mensajes fraudulentos han cambiado bastante. Aquellos correos llenos de faltas de ortografía y con asuntos poco creíbles ya no son la única señal de alarma.
Las campañas actuales pueden utilizar nombres de organismos conocidos, información real o un lenguaje muy parecido al que emplearía una empresa o institución legítima. El objetivo sigue siendo el mismo: conseguir contraseñas, datos personales o acceso a los sistemas de la víctima.
Por eso, una factura inesperada o un mensaje que pide información urgente requiere unos segundos de revisión antes de abrir un enlace o descargar un archivo.
Muchos de estos mensajes intentan provocar una reacción rápida. “Tienes un pago pendiente”, “tu cuenta será bloqueada” o “responde antes de que finalice el plazo” son frases que buscan que actúes antes de comprobar quién está realmente detrás del mensaje.
Cuando algo parece urgente, recomendamos hacer precisamente lo contrario: parar y revisar. Comprueba la dirección del remitente, busca posibles errores y, si tienes dudas, contacta con la empresa o el organismo a través de sus canales habituales.
También es importante recordar que no todos los fraudes llegan por correo electrónico. Los mensajes de texto, las aplicaciones de mensajería e incluso las llamadas telefónicas pueden utilizarse para intentar obtener información.
El ransomware tampoco ha desaparecido. Este tipo de ataque consiste, en términos generales, en bloquear o cifrar información para pedir un rescate a cambio de recuperarla.
En algunos casos, los atacantes no solo intentan impedir que la empresa acceda a sus archivos, sino que también roban información antes del ataque y amenazan con publicarla.

Esto hace que recuperar una copia de seguridad no siempre sea suficiente para solucionar todas las consecuencias del incidente. Por eso, proteger los datos y limitar los accesos sigue siendo tan importante como contar con sistemas de recuperación.
Las copias de seguridad, por su parte, deben estar actualizadas y comprobarse periódicamente. No sirve de mucho descubrir, después de un problema, que la última copia estaba incompleta o que no es posible restaurarla correctamente.
La prevención ante este tipo de fraude sigue siendo la mejor estrategia: reducir los accesos innecesarios, actualizar los sistemas y tener claro qué hacer si se produce un incidente.
La inteligencia artificial está cambiando muchas tareas dentro de las empresas, pero también está facilitando nuevas formas de engaño. Los ciberdelincuentes pueden utilizar estas herramientas para crear mensajes más personalizados, traducirlos correctamente o imitar determinados estilos de comunicación.
También han aumentado los riesgos relacionados con la suplantación mediante voces, imágenes o vídeos manipulados. Un mensaje puede parecer más creíble cuando aparenta proceder de una persona conocida.
Por eso, ya no es suficiente con confiar únicamente en que “se nota cuando algo es falso”. Es importante que la plantilla sepa qué hacer cuando recibe una petición poco habitual. Si alguien solicita un pago urgente, un cambio de cuenta bancaria o información sensible, comprobarlo a través de otro canal puede evitar muchos problemas.
Con tantas amenazas digitales para empresas, puede resultar difícil saber por dónde empezar. La buena noticia es que algunas de las medidas más eficaces también son bastante sencillas de aplicar.
Mantener los equipos actualizados, utilizar contraseñas seguras y activar la verificación en dos pasos en las cuentas importantes debería formar parte de la rutina de cualquier empresa. También es recomendable limitar los accesos para que cada persona solo pueda consultar la información que necesita para realizar su trabajo.
La formación del equipo también es fundamental. No hace falta convertir a todos los empleados en especialistas en ciberseguridad, pero sí explicar qué señales deben llamar la atención y qué pasos seguir ante un mensaje sospechoso.
Por último, recomendamos contar con un plan básico para saber cómo actuar si algo ocurre. Tener claro a quién avisar, qué sistemas revisar y dónde están las copias de seguridad nos puede ahorrar tiempo cuando cada minuto cuenta.
Si quieres seguir reforzando la seguridad digital de tu empresa y proteger mejor tu información, en Yoigo Empresas estamos para ayudarte. Cualquier duda, visita nuestra web o llámanos al 900 822 500 y estaremos encantados de ayudarte.