Cómo tratar con becarios: tipos de prácticas y consejos

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Hablar en España de becarios sigue generando debate. Durante años, esta figura estuvo rodeada de polémica por abusos laborales, tareas impropias de una etapa formativa y remuneraciones insuficientes.

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Sin embargo, el marco legal actual ha endurecido controles y ha definido mejor qué puede hacer una empresa cuando incorpora estudiantes en prácticas.

Aun así, continúan existiendo muchas dudas: qué diferencia hay entre un becario y un trabajador, cuándo deben cotizar, si tienen que cobrar o qué consecuencias afronta una empresa si utiliza mal esta fórmula son preguntas habituales en 2026.

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Qué es exactamente un becario

Un becario es una persona que realiza prácticas formativas vinculadas a estudios universitarios, formación profesional u otros programas académicos.

La finalidad principal debe ser siempre aprender. Esa es la base de todo el sistema. El estudiante se incorpora para adquirir experiencia real, desarrollar competencias y aplicar conocimientos en un entorno profesional, no para ocupar un puesto estructural dentro de la plantilla.

Cuando la empresa utiliza esa figura para cubrir necesidades ordinarias de producción, la relación puede dejar de ser formativa y convertirse en un problema legal.

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Tipos de prácticas que existen actualmente

No todas las prácticas funcionan igual. Las obligaciones empresariales cambian según la modalidad.

Prácticas curriculares

Son las que forman parte del plan de estudios y resultan necesarias o recomendables para completar una titulación. Están supervisadas por el centro educativo y deben responder a objetivos académicos concretos.

Prácticas extracurriculares

Tienen carácter voluntario y permiten al estudiante sumar experiencia adicional más allá de las exigencias mínimas de su formación. Siguen siendo frecuentes en universidades y escuelas de negocio.

Formación dual y alternancia

Cada vez tienen más peso los modelos que combinan aprendizaje en el centro educativo con presencia continuada en empresa. Son sistemas más orientados a la empleabilidad y con estructuras mejor definidas.

Seguridad Social y cotización en 2026

Uno de los aspectos más relevantes del sistema actual es que las prácticas formativas deben cumplir obligaciones de cotización en los supuestos previstos por la normativa vigente.

Esto ha reforzado la protección del estudiante y ha reducido la informalidad que durante años rodeó a parte de estas incorporaciones.

Para la empresa implica tramitar altas, bajas y documentación con mayor rigor. Para el alumno supone generar historial de cotización y contar con una relación más transparente.

Además, este control administrativo facilita detectar situaciones irregulares donde se utiliza a estudiantes como mano de obra encubierta.

Cuánto cobra un becario

La remuneración depende del tipo de práctica, del convenio firmado y del marco legal aplicable. No existe una cifra única válida para todos los casos.

En algunos programas se establece una ayuda al estudio o bolsa económica. En otros supuestos, especialmente cuando existe relación laboral, corresponde una retribución ajustada a la normativa laboral vigente.

Más importante que la cantidad concreta es determinar si la modalidad utilizada es correcta. Si una persona realiza funciones equivalentes a las de un trabajador ordinario, la discusión no debería centrarse solo en cuánto cobra, sino en si está correctamente contratada.

Diferencia entre becario y trabajador contratado

Es una frontera esencial y una de las cuestiones que más conflictos genera. No importa solo el nombre del convenio o del documento firmado, sino la realidad diaria dentro de la empresa.

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Un becario debe contar con tutor, seguimiento y tareas relacionadas con su aprendizaje. Su presencia responde a un itinerario formativo y no a una necesidad productiva inmediata.

Un trabajador contratado se incorpora para asumir funciones estables, cumplir objetivos operativos y responder como parte de la estructura habitual del negocio.

Cuando una persona entra como becario, pero trabaja como empleado desde el primer día, la apariencia documental pierde valor frente a los hechos.

Qué no puede hacer una empresa con un becario

Aunque el control es mayor que hace unos años, siguen existiendo errores frecuentes que conviene evitar.

No se puede utilizar a estudiantes para sustituir vacaciones, bajas médicas o vacantes pendientes de cubrir. Tampoco es correcto asignarles tareas ajenas a su formación durante meses sin contenido pedagógico real.

Señales habituales de abuso

La ausencia de tutor, la falta de seguimiento, el encadenamiento de prácticas para el mismo puesto o la rotación continua de becarios en una misma vacante son algunos de los indicios más habituales.

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Cuando una necesidad es permanente y siempre se cubre mediante estudiantes en prácticas, difícilmente puede hablarse de una finalidad formativa real.

Cómo contratar becarios para la campaña de verano

El verano es una época crítica para muchas empresas debido al aumento de la actividad en ciertos sectores o a la necesidad de gestionar las vacaciones de la plantilla. Sin embargo, como ya hemos visto, un becario nunca debe utilizarse para sustituir a un trabajador contratado.

Si estás pensando en incorporar estudiantes en prácticas durante los meses estivales, es fundamental que lo hagas siguiendo la normativa y con una estrategia enfocada en el aprendizaje.

Aquí te dejamos las claves para gestionar correctamente las contrataciones de verano:

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  • Planifica un proyecto formativo real: Define de antemano qué va a aprender el estudiante. El verano puede ser ideal para que desarrolle un proyecto específico o aprenda procesos con menos presión.
  • Garantiza la presencia de un tutor: No incorpores a un becario si su tutor se va de vacaciones. Si se ausenta, debes designar formalmente a un sustituto en el equipo que asuma su seguimiento diario.
  • Gestiona los convenios con antelación: Como los centros educativos reducen su actividad administrativa en verano, tramita el convenio de prácticas con tiempo para evitar retrasos en el inicio.
  • Cumple con la cotización obligatoria: Recuerda que, independientemente de que las prácticas sean remuneradas o no, la empresa debe dar de alta al estudiante en la Seguridad Social desde el primer día.
  • Valora el Contrato Formativo: Si necesitas que el joven asuma responsabilidades operativas reales, no uses la figura del becario. Opta por un contrato formativo (en alternancia o para la práctica profesional) para cumplir con la legalidad.
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Riesgos y sanciones para la empresa

La Inspección de Trabajo mantiene especial atención sobre los falsos becarios y las relaciones laborales encubiertas. Si se detecta fraude, la empresa puede enfrentarse a sanciones económicas, regularización de cotizaciones pendientes y reconocimiento de una relación laboral.

También puede haber reclamaciones salariales y problemas reputacionales. En un mercado donde atraer talento joven resulta cada vez más importante, una mala imagen como empleador puede salir muy cara.

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Por qué hacer buenas prácticas sí compensa

Las empresas que utilizan correctamente esta figura suelen obtener mejores resultados a medio plazo. Las prácticas bien diseñadas permiten detectar talento antes que la competencia, formar perfiles adaptados a la cultura interna y reducir errores de contratación futura.

Además, los jóvenes valoran cada vez más los entornos donde existe aprendizaje real, acompañamiento, opciones de continuidad y condiciones dignas. Una buena experiencia puede convertirse en una futura incorporación estable.

Conclusión

La figura del becario sigue siendo útil, pero solo cuando responde a una finalidad formativa auténtica. El sistema actual exige mayor control, más transparencia y un uso mucho más responsable por parte de las empresas.

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Las organizaciones que entienden las prácticas como una inversión en talento salen reforzadas. Las que las usan como sustituto de empleo se exponen a sanciones, conflictos y pérdida de reputación.

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