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¿Alguna vez te has preguntado cuánto vale realmente lo que has montado? No es una pregunta que te hagas cada mañana mientras abres el local, pero llega un momento en que es clave saberlo. Puede ser porque alguien quiere comprarte el negocio, buscas un socio, necesitas financiación o, simplemente, quieres saber cómo estás.
La buena noticia es que no hace falta ser economista para tener una idea aproximada. Hay formas sencillas de orientarse, y en este artículo te explicamos las más útiles para negocios como el tuyo.
Mucha gente confunde el valor de una empresa con lo que tiene en el banco o lo que factura al año. Pero el valor de un negocio va más allá: incluye tus clientes habituales, tu reputación en el barrio, el local que tienes alquilado con buen precio, tu base de datos de contactos, tus proveedores de confianza...
Saber lo que vale tu negocio te ayuda a tomar mejores decisiones: si merece la pena invertir más, si es buen momento para vender, o qué precio poner si decides traspasar.
No existe una única fórmula mágica, pero hay tres enfoques que se usan mucho en negocios pequeños y que puedes entender sin complicaciones.
Es el más común para negocios en funcionamiento. La idea es calcular cuánto dinero genera tu negocio cada año (el beneficio neto, es decir, lo que queda después de pagar todos los gastos) y multiplicarlo por un número que suele estar entre 2 y 5.
Por ejemplo, si tu negocio gana 20.000€ al año limpios, el valor estimado estaría entre 40.000€ y 100.000€. El multiplicador exacto depende de cosas como la estabilidad del negocio, si tienes clientela fija o el sector en el que estás.
Este método funciona bien cuando el negocio lleva tiempo rodado y tiene ingresos estables.
Aquí se suma todo lo que tiene el negocio (maquinaria, mobiliario, stock, vehículos...) y se restan las deudas. Lo que queda es el valor contable.
Es útil si tienes muchos activos físicos, como maquinaria cara o mucha mercancía. Pero tiene un límite: no refleja el valor de tus clientes, tu reputación o tu know-how. Por eso suele usarse como punto de partida, no como único criterio.
En algunos sectores se usa una regla rápida: el valor del negocio equivale a un porcentaje de la facturación anual. Dependiendo del tipo de actividad, ese porcentaje puede ser del 30% al 100% de lo que facturas en un año.
Es un método menos preciso, pero da una idea rápida. Si facturas 150.000€ al año y en tu sector el baremo es del 50%, tu negocio valdría unos 75.000€.
Hay cosas que no salen en ninguna hoja de cálculo pero que el comprador o el inversor va a tener muy en cuenta:
La clientela fija. Una frutería con 200 clientes que vienen todas las semanas vale más que una con las mismas ventas pero sin fidelización. La estabilidad de los ingresos es un activo real.
La ubicación y el local. Un alquiler bien negociado en una buena calle tiene valor, aunque no aparezca en el balance.
El equipo humano. Si tienes personas de confianza que llevan años contigo y conocen el negocio de arriba a abajo, eso también suma.
La reputación online. Las valoraciones en Google, las reseñas, los seguidores en redes... todo eso forma parte de lo que alguien compraría si adquiriese tu negocio. Y, además, tener una presencia digital cuidada y profesional puede ayudarte a transmitir confianza, atraer nuevos clientes y hacer que tu negocio sea más visible.
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¿Necesito contratar a alguien para hacerlo?
Para una primera orientación, puedes hacer tú mismo los cálculos con los datos que ya tienes: el resultado del año, lo que debes, lo que tienes. Con eso puedes llegar a una estimación razonable.
Ahora bien, si la valoración es para algo importante, como una venta, una entrada de socios o una herencia, lo más sensato es contar con un asesor o un gestor que conozca bien tu sector. No hace falta un gran despacho; tu gestor de confianza puede orientarte o derivarte a alguien especializado.

Coge papel y boli (o una hoja de cálculo) y apunta tres cosas: cuánto ganó tu negocio el año pasado, qué deudas tienes ahora mismo y cuántos clientes habituales puedes identificar. Con esos tres datos ya tienes la base para empezar a entender qué vale lo que has construido. A veces la respuesta te sorprende para bien.
Sea cual sea el valor actual de tu negocio, para seguir creciendo y multiplicando esa cifra necesitas estar siempre conectado con tus clientes, equipo y proveedores.
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