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La venta de una empresa no solo implica encontrar un comprador. El proceso supone también conocer el valor del negocio, analizar y preparar documentación, así como identificar fortalezas para transmitir confianza durante la acción.
Una buena planeación y organización de la venta de una empresa facilita que suceda una negociación exitosa y evita contratiempos o problemáticas en el camino. Sigue leyendo para que tu proceso de venta sea todo un éxito.
No existe un tiempo indicado para vender tu negocio, pero sí hay situaciones que hacen favorable la oferta de la empresa en un periodo determinado.
Para un empresario, el momento adecuado de vender puede ser cuando haya cumplido sus objetivos, pero también por falta de un sucesor, jubilación o incluso por el crecimiento de la empresa y la necesidad de una nueva dirección.
Un comprador no se fija solo en esos motivos, pues necesita seguridad en lo que va a invertir. Por ello, se centra también en resultados financieros positivos, clientes potenciales y en su imagen en el mercado.
Si tomas la decisión de vender, lo ideal sería que previamente te hicieras ciertas preguntas: ¿por qué quiero vender?, ¿la empresa puede afrontar este proceso?, ¿qué espero conseguir? Estos cuestionamientos ayudan a definir el proceso.
El valor de una empresa no puede basarse en la percepción del propietario, pues va mucho más allá. La rentabilidad, los beneficios, la reputación, el tipo de cliente y la estabilidad en el mercado influyen en determinar cuál el valor real de una empresa.
Realizar una valoración exhaustiva de tu empresa permite determinar el precio de la venta de forma proporcional al mercado.
Una empresa organizada genera confianza en el momento de ponerla en venta. Por ello, es muy importante prepararla antes de llevar a cabo el proceso. Se recomienda revisar el estado del negocio desde la perspectiva de su documentación hasta cómo se percibe su imagen.
Los papeles que sostienen a una empresa son prueba de esa organización y el primer aspecto al coordinar la venta de un negocio. Los documentos necesarios para conocer la situación real de la empresa son las cuentas anuales, declaraciones fiscales, información de clientes, proveedores, licencias, etc.
Cabe destacar la necesidad de que dichos documentos se encuentren actualizados y ordenados. Cuanto más se facilite la accesibilidad a esta información, mayor imagen de confianza se percibirá de tu empresa.
Conocer cuáles son los puntos fuertes y las debilidades de tu empresa permite prepararla reforzando los aspectos positivos y cambiando los puntos negativos a corto plazo. Esto permite conseguir una imagen más sólida y confiable de la misma.
No hay que cambiar la empresa por completo antes de venderla, sino mostrar un negocio estable, organizado y con buena imagen para que el futuro propietario confíe en el proyecto.
No todos siguen el mismo patrón y menos en el sector empresarial, pero la mayoría sigue una serie de fases que permite realizar la compraventa de la empresa. Conocer este proceso ayuda a preparar y organizar cada etapa y afrontar las negociaciones con confianza.
Como hemos mencionado anteriormente, la primera fase es analizar el punto en el que se encuentra la empresa para poder establecer un valor real de la misma. A continuación, se inicia la búsqueda de compradores. Éstos decidirán si el negocio les encaja con sus objetivos e intenciones.
Una vez que ya se posee un comprador, lo siguiente es firmar un acuerdo de confidencialidad. Este documento es parte del estira y afloja del proceso, pues implica acordar el precio, condiciones de pago y plazos.
Si existe un acuerdo entre ambas partes, se llega a la diligencia debida y se procede a finalizar con la firma del contrato y el traspaso.
La Due Diligence es una de las etapas finales del proceso de venta de una empresa, pero una de las más importantes. Se trata de la verificación de que toda la información y datos que la empresa le deposita al comprador es correcta y refleja la situación actual.
Este análisis permite verificar cualquier tipo de documentación: desde aspectos financieros, aquellos relacionados con cliente, con trabajadores o licencias. Es decir, cualquier situación que pueda influir en la venta.
Por ello, es necesario preparar y organizar toda la documentación acerca de la empresa para agilizar el trámite y transmitir confianza a ambas partes.
Cualquier decisión errónea dentro de este proceso puede ralentizar la venta o, incluso, influir en la decisión y evitar que el acuerdo suceda. Por ello, es importante conocer cuáles son estos casos y evitarlos. Algunos errores ya los hemos explicado, pero no está de más recordarlos antes de poner en venta tu empresa.
Establecer un precio sin una valoración real previa sobre tu empresa: fijarlo de forma subjetiva puede alejar a posibles compradores.
No tener la documentación organizada y preparada: no genera confianza en el comprador y ralentiza el proceso.
Ocultar información: puede traer problemas con la firma del acuerdo y la revisión de la empresa.
No contar con asesoramiento: la ayuda de especialistas que te puedan aconsejar sobre este proceso te permite reducir riesgos y obtener mayores garantías
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