Periodo medio de pago a proveedores: cómo calcularlo

El PMP es uno de los cálculos financieros más importantes de las pymes para evitar problemas logísticos y estratégicos a medio y largo plazo.


En caso de haberte dado de alta como trabajador por cuenta propia o de haber formado una sociedad mercantil, hay ciertos conceptos relacionados con el funcionamiento de tu negocio con los que debes familiarizarte.

Aunque decidas contratar la ayuda de un gestor que se encargue de llevar las cuentas, no olvides que siempre es recomendable estar al tanto de todos los asuntos que controle este profesional, ya que cualquiera puede cometer errores y tú serías el primer perjudicado.

Uno de estos conceptos prioritarios es lo que se conoce como periodo medio de pago a proveedores (PMP). Se trata de un cálculo que arroja luz sobre el tiempo que una empresa o autónomo se demora en pagar sus facturas.

Es una información muy relevante para el manejo del negocio, ya que él puedes predecir cuándo se producirá el pago de las facturas que tengas pendientes, y por tanto serás capaz de trazar una planificación financiera más precisa.

El PMP sirve también para ponerte sobre aviso de posibles problemas de tipo económico, en caso de que, por ejemplo, el cobro de los clientes tenga un plazo más amplio que el pago a los proveedores.

A continuación, profundizaremos algo más en cómo calcular el pago medio a proveedores y en su utilidad concreta.

Qué es el periodo medio de pago a proveedores y para qué sirve

Tal y como hemos indicado anteriormente, el periodo medio de pago a proveedores es un cálculo a través del cual se establece cuánto tiempo tarda un autónomo o empresa en liquidar las facturas comerciales que tiene pendientes.

La regulación de esta medida viene recogida en la Ley 15/2010, de modificación de la Ley 3/2004, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales. Es decir, hablamos de un cálculo que las empresas mercantiles están obligadas a incluir en los informes de sus cuentas anuales.

Es crítico en varios asuntos relacionados con la gestión de la empresa, por lo que su utilidad se extiende a distintos ámbitos. De manera muy simplificada, informa de cuánto tarda un negocio en pagar a sus proveedores, algo fundamental para la tesorería y el flujo de caja.

Al indicar la cantidad de días que pasan entre la adquisición de materias o servicios hasta el pago de estos, da a la empresa una medida de su solvencia económica.

Es decir, un negocio con el PMP alto tardará más de la cuenta en pagar sus facturas. A su vez esto implica que la empresa adquiere su financiación en gran medida a través de los propios proveedores.

En caso de que el PMP fuera bajo, el abono de las facturas por parte de la compañía también lo sería, lo que hablaría en positivo de su solvencia.

Por otra parte, y al estar recogido en la Ley 15/2010, sirve como un dato útil para hacer frente a la morosidad de algunas empresas. El periodo medio de pago a proveedores se complementa con otro dato que arroja luz sobre el estado financiero de una firma.

Hablamos del periodo medio de cobro a clientes o PMC. Para que el negocio en cuestión acredite su solvencia económica, ambas medidas deben presentar un equilibrio, siendo el PMC superior al PMP.

Para que puedas entenderlo mejor debes saber que, si una empresa paga a sus proveedores antes de cobrar a sus clientes, está gastándose un dinero antes de recibirlo. Esto redunda, al final, en un problema de gestión.

Lo correcto para que las cuentas salgan bien, es cobrar a los clientes primero. Es una forma de cuadrar las cuentas y que ayude a llevar correctamente el presupuesto anual.

Aunque gestionar un negocio parezca sencillo, en realidad nunca lo es. Es muy habitual encontrarse con casos en los que el ratio de días de pago a los proveedores es más bajo que el de cobro a los clientes o, lo que es lo mismo, se abonan las facturas antes de haber cobrado.

Cómo se calcula el periodo medio de pago a proveedores

El cálculo del PMP es algo diferente en función del tipo de empresa: las pequeñas y medianas empresas (pymes) disponen de una fórmula simplificada para esta medida:

PMP = (saldo medio de proveedores / compras netas) x 365

Así de sencillo. El saldo medio de proveedores es el resultado de entre las compras pendientes de pago al inicio del año y al finalizarlo. Por otra parte, las compras netas suponen el valor total de estas, habiendo restado descuentos y devoluciones.

Vayamos con un ejemplo práctico del cálculo del periodo medio de pago a proveedores:

Si una compañía tiene un saldo medio de proveedores a pagar de 20.000 euros y unas compras netas de 150.000 euros, tendría entonces un PMP de 48,66. Esto quiere decir que el ratio de días de pago a proveedores sería de 48,66 días.

La situación es algo más compleja en caso de no ser una pyme. Para el resto de las empresas, la fórmula para calcular el periodo medio de pago a proveedores sería la siguiente:

PMP = (ratio de operaciones pagadas x importe total de pagos realizados) + (ratio de operaciones pendientes de pago x importe total de pagos pendientes)

El resultado se divide entre (importe total de pagos realizados + importe total de pagos pendientes)

Cuáles son los plazos que deben cumplir las empresas

Como explicábamos anteriormente, el periodo medio de pago a proveedores se regula en la Ley 15/2010 en lo que se refiere a la morosidad, aunque también se menciona en la Ley 2/2012 en lo relativo a las Administraciones Públicas.

En ambos casos, se deben cumplir unos máximos según la normativa. A partir de la entrega de los productos o servicios, los negocios tienen un plazo máximo de 60 días para proceder al abono de las facturas de los proveedores. En el caso de las Administraciones Públicas, este plazo se reduce a 30 días.

Ojo que, aunque estos sean los plazos máximos establecidos, la realidad es que la media en nuestro país es algo inferior: actualmente se sitúa alrededor de los 15 días.

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