Diferencias entre renting y leasing financiero: ¿Qué es qué?

Aunque parezcan lo mismo, el renting y el leasing presentan notables diferencias en su formato, duración, características o contabilización.


El leasing y el renting son dos opciones de financiación frecuentes para la obtención y uso de un producto para una empresa: a través de ellas un autónomo o empresa puede alquilar un bien, generalmente un vehículo –aunque también podría ser un inmueble o un equipo tecnológico– y usarlo a largo plazo, como si fuese suyo.

En ocasiones, estas opciones son más atractivas que la compra de ese bien, pongamos un coche. El alquiler de vehículos, ya sea con o sin opción a compra, permite a una empresa disponer de los automóviles nuevos, con todos los servicios asociados incluidos en una cuota mensual.

Así, por ejemplo, una empresa de transporte que decide disponer de vehículos a través de un renting o un leasing tendrá la posibilidad de ir renovándolos cada 5 años sin necesidad de realizar operaciones de compraventa.

Además, a través de estas modalidades la empresa tendrá unos gastos fijos, una cuota mensual, que incluirá otros gastos e impuestos asociados y, por lo tanto, el autónomo o empresario puede contar con unos costes fijos independientes de los percances, arreglos o cualquier otro servicio requerido de mantenimiento y asistencia.

Sin embargo, aunque la empresa podrá disponer de ciertos bienes, estas dos modalidades presentan importantes diferencias que te permitirán decantarte por uno u otro según tu situación. Vamos a verlas a continuación, pero, primero, ¿qué son exactamente el renting y el leasing?

¿Qué es el renting? ¿Y el leasing?

La palabra "renting" viene de el vocablo inglés rent, alquilar. Eso ya dice mucho de su definición: el renting no es más que un contrato de alquiler a largo plazo, mediante el cuál una empresa cede un bien a otra empresa o a un particular para su uso durante un periodo determinado y a cambio de unas cuotas periódicas.

Del mismo modo, leasing también procede del inglés, como podréis adivinar, concretamente de la palabra lease, que significa arrendamiento, y que también da muchas pistas de su funcionalidad.

El leasing es un contrato financiero por el cuál una empresa le cede el uso de un bien a otra por un determinado de tiempo y a cambio de unas cuotas periódicas, con opción a compra al final del contrato.

Por lo tanto, en ambos casos, renting o leasing financiero vienen a llenar un vacío para el autónomo o empresa: la necesidad de un bien que, por el momento, no quieren comprar, no han decidido si adquirir o deciden comprarlo a través de la facilidad de financiación que ofrece el leasing.

Es decir, que para una empresa estos contratos son fundamentales para la disposición de ciertos bienes sin la necesidad de hacer un gran desembolso inicial. El leasing le permite a la empresa de transporte empezar a operar con, pongamos, 5 coches y 5 camiones, sin tener que comprarlos.

Así, una empresa recién constituida podrá reducir barreras de entrada y decidir cuál es el modelo de negocio que más le conviene: ¿un renting? ¿un leasing? ¿hacer alguna adquisición?

¿Qué diferencia hay entre renting y leasing?

Aunque puedan resultar parecidos, el renting y el leasing financiero presentan diferencias importantes en su formato, el coste, la duración o su contabilización en la empresa. Algunas de estas disparidades entre ambos contratos ya se pueden adivinar por la definición de renting y leasing explicada, pero vamos a verlas en detalle:

  1. ¿Particular o empresa?

Si eres una empresa puedes optar por ambas opciones: leasing o renting, sin embargo, si eres un particular has de descartar el leasing, básicamente porque es un contrato disponible solo para empresas.

  1. ¿Opción a compra o solo alquiler?

Si tras el contrato que cede su uso durante un periodo de tiempo quieres comprar el bien en cuestión, tu opción es el leasing. El contrato de renting no te permite acceder a la compra del bien tras finalizar el periodo de alquiler este en cambio sí.

  1. ¿Todos los gastos incluidos?

Si tu objetivo es pagar una cuota mensual y olvidarte de todo, tu opción es el renting. Normalmente, este contrato incluye todos los gastos y servicios asociados al uso del bien que estás arrendando. Por lo tanto, el arrendatario no tendrá que hacerse cargo de nada.

Por ejemplo, en el caso de un coche, el contrato de renting incluirá el impuesto de matriculación y de circulación, seguro y servicio de mantenimiento y asistencia, entre otros.

Sin embargo, en el caso del leasing el arrendador no tiene ninguna obligación de correr con los gastos asociados al bien, ni los costes fiscales ni los costes de mantenimiento.

  1. Ventajas fiscales

Si optas por un leasing puedes deducirte fiscalmente todas las cuotas pagadas por el mismo, así como amortizaciones y los intereses, lo que disminuye el Impuesto de Sociedades. Sin embargo, en el caso del renting únicamente puedes deducir los importes de las cuotas satisfechas.

  1. Tipo de bienes

El renting está limitado a los bienes muebles, mientras que el leasing también incluye los bienes inmuebles. Así, a través de un renting puedes alquilar vehículos para la empresa o maquinaria, pero no puedes acceder a otro tipo de bienes como locales, oficinas, etc.

  1. Diferencias en contabilidad

El renting y el leasing también suponen una diferencia importante en términos de contabilidad derivada de su condición de financiación de un pasivo (la deuda contraída para acabar adquiriendo el objeto sujeto a leasing) o un simple contrato de alquiler.

  1. Duración

En renting no existe una duración mínima o máxima por ley y los contratos suelen estar entre 1 y 5 años. Por su parte, en leasing presenta una duración mínima legal de dos años y suele estar comprendido entre 2 y 6 años.

En definitiva, tanto renting como el leasing son opciones muy aconsejables para pymes o autónomos que no quieran desembolsar grandes cantidades de dinero pero necesiten ciertos elementos (maquinaria, vehículos, etc.). Dependerá de tu negocio y sus características si finalmente te decantas por uno u otro.

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