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Nociones básicas sobre la tasa de inflación

7 min

Por la actividad de tu empresa o negocio, seguramente el término inflación te resulta más que familiar. Aún así, compartimos contigo sus principales implicaciones de cara a tu economía empresarial y doméstica.


Es muy posible que debido a la actividad de tu empresa o negocio el término "inflación" te resulte conocido. De hecho, en muchas conversaciones sobre economía doméstica oímos que la gente le echa la culpa a la inflación. Se trata de un concepto que sabemos que está ahí y del que algo sabemos, pero que no tenemos claro todo lo que significa. Viene a ser un poco como Gunther, el famoso camarero del Central Perk, todos sabemos que está, pero no conocemos el nombre de este actor de Friends.

La verdad es que la inflación es tan recurrente, tan compleja y al mismo tiempo tan normal dentro del comportamiento de la economía contemporánea, que en lugar de ser fácil de comprender en su totalidad, acaba siendo imposible de abarcar por completo. En este artículo vamos a pasar por encima por los conceptos inflacionarios más habituales y los que más directamente afectan a tu actividad y a tu bolsillo en casa. Este abordaje básico sirve como punto de partida para profundizar sobre el tema pero, desde luego, no es una guía

¿Qué es inflación en economía?

Responder a la pregunta qué es inflación en economía parece tan sencillo como definirla. El concepto hace referencia al aumento de los precios de un país en un espacio de tiempo. Es decir, la subida que han experimentado todos los precios de los productos y servicios que se venden en un país de un año para otro.

Apunte importante: el precio como valor subjetivo adquirido por un producto o servicio como respuesta a pulsiones inherentes o no al objeto de la subida en sí: incremento de la demanda, incapacidad de aumentar la producción, escasez de materias primas, como elementos directamente relacionados con el elemento que sufre el aumento; situación política, estrategias de marketing exitosas o cualquier otro fenómeno externo que impacta en la consideración de dicho producto o servicio.

El nombre inflación hace referencia a inflado (el inflado de precios). Poniendo un ejemplo; si el día uno de enero del año 2018 un kilo de naranjas valía 2€ y el uno de enero del año siguiente vale 2,50€ el precio se ha "inflado", es decir, ha sufrido inflación, concretamente su tasa de inflación será del 25%.

En el ejemplo de las naranjas, como factor intrínseco podríamos tener el clima: si hay una sequía o una nevada en las zonas de producción de naranjas que impiden que la cosecha se dé con normalidad, es comprensible que haya menos naranjas en el mercado para satisfacer la demanda habitual y, por ello, su coste se encarezca para cribar de algún modo a la comunidad de consumidores y para que los empresarios naranjeros no experimenten pérdidas derivadas de la involuntaria bajada de la producción.

Como factor externo podríamos citar, por ejemplo, que en tu país no se produzcan naranjas sino que se importen de un país vecino mediante un acuerdo comercial. Si repentinamente este acuerdo se interrumpe por razones, siguiendo con los ejemplos, políticas, el coste de las naranjas sufrirá un incremento, bien porque ya no existe un precio acotado como producto del acuerdo extinto o porque el país en el que vives ha tenido que importar naranjas de otro sitio, con lo que eso implica.

No obstante, la inflación, ese villano tan invocado en las conversaciones sobre dinero, es un fenómeno que todos los bancos centrales a nivel mundial tratan que ocurra, en un entorno del 2%. En caso contrario, se produciría una deflación, un hecho económico nada aconsejable. Puede parecer increíble que una bajada de los precios sea mala, pero tiene una explicación bastante sencilla: la caída de los precios, por norma general, se ve acompañada de una caída de los salarios y de la producción, esto provoca la entrada en una espiral negativa que acaba en una recesión. Ese es el principal motivo por el que evitarla, tenemos que escapar de ella como Ash del Team Rocket.

Si lo explicamos con el ejemplo de las naranjas: imagina la producción de naranjas baja y hay que importarlas de otro sitio. Si se congela el precio de las naranjas pero se incrementa el gasto para conseguirlas, ¿cómo se podría hacer frente a los ingresos de los transportistas de naranjas, de los minoristas que venden las naranjas al consumidor final, etc...? De allí que, como parte de la misión de dinamizar la economía para evitar recesiones, la banca mundial presione para conseguir niveles "saludables" de inflación, por mucho que esta expresión pueda parecer una entelequia.

Cómo calcular la tasa de inflación

Cómo calcular la tasa de inflación resulta bastante complicado, a nadie le apetece ir comparando precio a precio todos los bienes que produce un país, además, es demasiado costoso. Por lo tanto, se usan baremos indicativos que resultan totalmente fiables y ayudan a la forma en cómo se mide la tasa de inflación. Los dos más habituales son:

- IPC (Índice de Precios al Consumidor): en este indicador se juntan un conjunto de bienes que incluyen elementos como ropa, alimentos, transporte, ocio o vivienda. Juntándolos todos se calcula la variación que han experimentado.

- Deflactor de PIB: es el otro baremo que se suele utilizar para calcular la inflación. Se trata de encontrar la variación de precio en los bienes producidos por un país.

Cómo afecta la inflación a la economía empresarial y doméstica

Para conocer cómo afecta la inflación hay que tener claro un punto imprescindible: si los ingresos suben acorde a la tasa de inflación. Si lo hacen por debajo, perderás poder adquisitivo: ingresas lo mismo, pero el precio ha subido, así que puedes comprar menos cosas. Esta máxima es tan simple, que aplica igualmente a la empresa: costes de funcionamiento Vs. facturación; y al dinero que llega a tu casa para llenar la nevera.

Si el ingreso sube en la misma medida, tu poder adquisitivo se mantiene, pero el valor de tus deudas baja, al igual que la de los gobiernos o las empresas. Además, provoca que la gente prefiera consumir a ahorrar haciendo que el dinero se mueva como en una noria, la base del capitalismo. Por lo tanto, salvo en regímenes alejados de la lógica capitalista, la economía de un país está ligada a la inflación que sufre. Esta subida de los precios se puede producir por cuatro motivos principales:

- Por demanda: cuando algo se pone de moda, por ejemplo, una prenda de ropa, esta se solicita más de las que hay a la venta, por lo tanto, el fabricante sube el precio hasta igualar la oferta a la demanda.

- Por costes: ocurre cuando uno de los elementos que intervienen en la producción de un bien, se encarece, esto hace que suba el precio final.

- Autoconstruida: cuando los que producen suben el precio porque creen que va a subir y, al final, pasa.

- Aumento de la base monetaria: cuanto más dinero hay en una economía, más se gasta y más deprisa se hace, eso provoca que los precios suban de una manera igual de rápida.

Tipos de inflación

Al igual que existen diversas causas, podemos encontrar diferentes tipos de inflación en función de a los datos que hacen referencia:

- Estanflación: se provoca cuando suben los precios y baja el PIB.

- Inflación subyacente: se trata de la subida sin contar el precio de los productos de la energía como la luz, aunque esa sabemos que sube siempre.

- Deflación: como ya hemos comentado, es la bajada de los precios, es decir una inflación negativa.

La inflación también se puede clasificar en función del porcentaje de subida que experimente:

- Menos del 10%: se conoce como inflación moderada.

- Entre el 100% y el 1000%: recibe el nombre de inflación galopante.

- Más del 1000%: hablaríamos de hiperinflación, una gran crisis económica.

Las consecuencias de la inflación alta y la baja

En términos habituales, en los diversos países se suele producir una inflación moderada y, dentro de ella, puede ser alta o baja.

Inflación alta

Una subida alta de este indicador favorece a los sectores endeudados, dado que el valor de su deuda baja. Pero, por el contrario, suele reducir el poder adquisitivo de la población, ya que los salarios no crecen tanto. Esto conlleva un desajuste económico que puede generar temor a todos los niveles.

Inflación baja

Una baja inflación en torno al 2% es lo que todos los países desean. Esto se debe a que la subida de los salarios se suele equiparar, por lo que el poder adquisitivo se mantiene y el dinero circula con rapidez. Mantener esta tasa provoca un crecimiento económico en el país, eso sí, la deuda pierde menos valor.

¿Qué hacer si empiezo a notar la inflación en mi empresa?

No hay fórmulas mágicas para gestionar el capital de tu empresa, ni siquiera para tu economía doméstica, pero está demostrado que la información te permite actuar anticipando los movimientos de la economía de tu país y, por ende, amortiguando mejor el impacto de sus fluctuaciones.

Por eso es muy importante que en cuanto empieces a ver noticias relacionadas con la inflación o notes algún síntoma, como que el precio de la materia prima de tu empresa se incrementa así sea sutilmente, te pongas manos a la obra con un plan que te permita reducir costes, ahorrar o bien, aumentar los ingresos originados por tu actividad profesional.

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