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Bajar precios sin estrategia es la forma más rápida de vender más y ganar menos. Aquí tienes cómo evitarlo.
Las rebajas de verano son uno de los momentos más importantes del calendario comercial, pero también uno de los más arriesgados. Activar descuentos sin un criterio claro puede disparar las ventas a corto plazo mientras erosiona la rentabilidad del negocio de forma silenciosa. La clave está en entender qué son las estrategias de precio o pricing y cuál encaja con cada situación.
Las estrategias de pricing son el conjunto de métodos que utiliza una empresa para fijar el precio de sus productos o servicios. No se trata solo de calcular costes y añadir un margen: una buena estrategia de precios tiene en cuenta la demanda, la competencia, el posicionamiento de marca y el comportamiento del consumidor.
En época de rebajas, el pricing cobra una dimensión adicional. Vender más no significa tener más ingresos: el objetivo es mantener un margen de ganancia ofreciendo el precio más atractivo posible. Para lograrlo, es imprescindible elegir la estrategia adecuada antes de lanzar alguna promoción.
Es la estrategia más sencilla y directa: calculas el coste real de producción o adquisición del producto y añades un porcentaje de margen fijo. Su ventaja principal es la claridad; su riesgo, que no tiene en cuenta lo que el mercado está dispuesto a pagar ni lo que hace la competencia.
Aquí el precio no lo dicta el coste, sino lo que el cliente considera que vale el producto. Es especialmente útil para marcas con posicionamiento premium, donde rebajar demasiado puede ser contraproducente. Las empresas que buscan una imagen como tal pueden empañar su marca si utilizan los descuentos en exceso.
Consiste en fijar precios en función de los de la competencia, ajustándolos según el posicionamiento que se quiera ocupar. La fijación de precios en la era del ecommerce es una batalla día a día: investigar de forma regular la estrategia de precios de la competencia proporciona datos sobre el comportamiento del consumidor en diferentes segmentos.
Los precios varían en tiempo real según la demanda, el stock disponible o el momento del día. El uso de estrategias de dynamic pricing se ha vuelto muy extendido para mantener la competitividad: los retailers monitorizan constantemente los inventarios propios y de los competidores para ajustar los márgenes al minuto. Es la estrategia más sofisticada, pero también la más eficaz en entornos de alta competencia.
Se ofrece un precio mejor cuanto mayor es la cantidad comprada. Incentiva el ticket medio sin necesidad de aplicar descuentos lineales a todo el catálogo, lo que ayuda a mantener el margen global.
No existe una respuesta universal, pero sí orientaciones claras según el objetivo:
Antes de arrancar la campaña, conviene también revisar bien la diferencia entre rebajas y descuentos, ya que cada fórmula tiene implicaciones distintas en márgenes, comunicación y percepción de marca.
Antes de lanzar cualquier promoción, conviene hacer simulaciones de rentabilidad por categoría. Establece un precio mínimo por debajo del cual no puedes bajar sin vender a pérdida, y aplica los descuentos siempre por encima de ese umbral.
Concentra los descuentos más agresivos en productos con exceso de stock o bajo rendimiento. Si rebajas los artículos que no se mueven, obtienes liquidez para reponer los que se venden con mejor margen. Los productos estrella pueden aguantar descuentos menores sin perder atractivo.
Los descuentos por tiempo limitado crean una sensación de urgencia clave: un descuento significativo disponible solo durante las primeras 48 horas motiva a los clientes a actuar rápidamente para no perder la oportunidad. Esto además evita que los compradores retrasen indefinidamente su decisión de compra.
Durante las rebajas, el consumidor está predispuesto a comprar. Aplicar cross-selling con ofertas de productos complementarios o upselling hacia un artículo similar pero más rentable permite aprovechar el interés del usuario para estimular la compra.
Cuando las promociones siguen un patrón constante, los clientes aprenden a esperar. Variar el momento, la estructura y la selección de productos mantiene la eficacia de las promociones y evita que los clientes retrasen sus compras.
Una estrategia de pricing eficaz no se improvisa el día antes. Si quieres preparar una campaña de rebajas con tiempo y criterio, necesitas tener definidos los objetivos, los productos incluidos, los niveles de descuento y los canales de comunicación con semanas de antelación.
Para elegir bien qué tipo de descuentos incluir en tu estrategia, también puede ayudarte revisar los diferentes tipos de descuentos y promociones disponibles y cómo impactan en la percepción del cliente.
Las rebajas de verano son una oportunidad real, pero solo para quienes llegan con una estrategia de pricing clara. Elegir bien el método de fijación de precios, establecer márgenes mínimos inamovibles y aplicar los descuentos con intención es lo que diferencia una campaña rentable de una que simplemente mueve volumen. Vender más siempre está bien; vender bien, mucho mejor.
Si quieres conocer más acerca de precios y temas relevantes para tu negocio, en Yoigo Empresas estamos para ayudarte. Cualquier duda, visita nuestra web o llámanos al 900 822 500, estaremos encantados de ayudarte.