Cómo evitar los principales errores en la inversión, según los expertos


¿Cómo evitar los principales errores en la inversión? Casi todo el mundo caído en estos cuando su apuesta no ha dado los resultados que se esperaban. Tanto es así que, aun sabiendo el tipo de fallos más habituales, volvemos a caer. A pesar de la literatura y a pesar de los expertos. Quizás porque pensemos que esta vez es distinto o que en esta ocasión podría ocurrir una excepción.

Es posible que el motivo por el que caemos todavía, pese a que conocemos los obstáculos de antemano sea porque hasta que no lo suframos en nuestra propia piel no podremos aprender la lección. En este sentido, los profesionales con más experiencia hablan de los errores más comunes y cómo se pueden evitar.

El ejemplo de la historia

Para poder ilustrar esto basta con echar la vista atrás. Imaginemos a un tipo holandés llamado Frank Zondervan que un buen día de 1629 toma la decisión de hacer caso a su mejor amigo e invertir 6.000 florines en un bulbo de tulipán Semper Augustus.

En este sentido, se debe tener presente que, con mucho menos (unos 2.500 florines), se podía comprar 27 toneladas de trigo, 50 de cebada, 4 bueyes gordos, 8 cerdos, 12 ovejas, 2 cubas de vino, 4 toneles de cerveza, 2 toneladas de mantequilla, 3 de queso, una cama, un guardarropa, y una jarra de plata. Todo un arsenal.

Zondervan había ido ahorrando ese dinero para saldar una deuda, pero tras el consejo de su amigo decidió darle al dinero otro destino. Sin apenas conocerlo, estaba fomentando una descomunal burbuja, la de los tulipanes, que terminó por estallar en 1630. El holandés decidió una última cosa, conservar su tulipán pensando aquello de que “todo lo que baja termina por subir”.

Cometió en una sola operación varios de los errores que todo inversor debería evitar. De ahí la importancia de detectar las ineficiencias para que nuestro dinero no corra peligro.

Nadar en dirección contraria y dejarse llevar por el optimismo

Tal y como expone Victoria Torre, responsable de producto de Self Bank, es muy común “seguir al rebaño cuando se invierte”. Las corrientes de mercado a veces son tan poderosas que es difícil tratar de liderar los cambios de tendencia.

Un factor que pesa mucho en las tendencias de las bolsas es el “sentimiento de mercado”, que es capaz de mover las bolsas más allá de la lógica, añade la experta. Por eso, si tenemos intención de invertir en valores o sectores fuera de tendencia, debe “hacerse con extremo cuidado”.

A pesar de que existen gestores de mucho prestigio en el mercado que basan su éxito en la “inversión contracorriente”, el riesgo de fracasar es mucho mayor, según argumenta Torre.

Asimismo, señala que otro fallo es dejarse llevar por el exceso de optimismo. Y es que esta variable es difícil de controlar y es la “principal causante de las burbujas económicas”, concreta. La crisis de los tulipanes fue la primera burbuja de la historia, a la que han seguido muchísimas más.

Cuando vamos ganando en bolsa es necesario seguir un sabio consejo: “Que el último euro lo gane otro”. Si ya hemos cubierto los objetivos de inversión, siempre es mejor retirarse, afirma.

La impaciencia y cegarse por las rentabilidades

La impaciencia es un error aplicable tanto para la bolsa como para otro tipo de inversiones que en ocasiones son corrientes. Tal y como describe José Luis Herrera, analista independiente, lo recomendable es seguir un principio básico, puesto que a mayo rentabilidad, más riesgo, por lo que “cuando te encuentres con un tipo de inversión que te ofrece un 50% de rentabilidad y 0% de riesgo, créeme, sin conocer el producto, el riesgo será de un 100% y la rentabilidad probablemente sea de un 0%”, asevera.

En el esquema de la inversión en bolsa escuchamos hablar de altos dividendos, y en ocasiones, “el pago de una retribución alta no tiene por qué traducirse en que “el riesgo sea menor o que la inversión vaya a terminar en rentabilidad positiva”.

Por otra parte, está la impaciencia. Ser paciente es “una gran virtud para todo en la vida”, concreta Herrera. Si no lo eres, en las inversiones “suele costar dinero”. Hay que serlo tanto para esperar el momento de entrar en una inversión (una acción) como para evaluar si “debemos continuar invertidos”.

Por ejemplo, en ocasiones, sobre todo cuando somos iniciamos, deseamos invertir en un valor, y lo queremos a toda costa, pese a que se encuentra en una tendencia bajista o su precio ya está demasiado inflado. En ambas situaciones, comenta en analista, “más de uno hemos visto cómo a los 5 minutos de entrar en el valor, éste nos comienza a costar el dinero por no haber esperado unos días, semanas o meses, a que el valor termine una corrección o encuentre un soporte (suelo)”. Llegado el momento en que una acción nos da día sí y día también pérdidas, es cuando “ya no debemos ser pacientes y cortar la pérdida rápido”, alerta.

De igual modo, otras veces se dan casos en los que “entramos en la compañía X a 10 euros, a los 6 meses ya vale 15 euros y decidimos vender las acciones”. Al cabo de doce meses, encontramos esas acciones cotizando por encima de 30 euros, y nos arrepentimos enormemente de no haberla mantenido, “entre otras cosas porque era un valor muy poco volátil y que en el fondo sabíamos que tenía potencial”, describe. De ahí, la importancia de siempre sustentarse en la tranquilidad.

Inversión

Fiarse del entorno cercano y pensar que nos recuperaremos

También solemos caer en un fallo común que es seguir a ciegas el consejo de un amigo. Muchas veces por inexperiencia, inseguridad, o incluso por envidia, nos vemos impulsados a imitar las acciones del resto. Hay algunos que, por el hecho de no saber de bolsa no se percatan de que sus amigos tampoco, y están aquellos que actúan como en la lotería: “Si mi amigo ha comprado y me ofrece ¿cómo no voy a comprar yo también? ¿Y si le toca sólo a él?”.

Para Torre, “no siempre hay que hacer caso a los conocidos y nunca inviertas en aquello que no comprendas”. Lo aconsejable en este caso es dejarse aconsejar por “asesores profesionales”.

Tampoco se puede dejar de lado esa frase que hemos escuchado mucho de todo lo que baja, sube. Y es que, siempre hay que ponerse en la situación de que los mercados pueden caer más. Hay compañías que pueden subsanar un bache, y situaciones que pueden solventarse. Se pueden dar casos en los que los castigos en bolsa no sean del todo justos. Pero a veces no hay solución alguna.

Hay empresas en quiebra, con una historia de fraude a sus espaldas. De ahí a que Torre resalte la importancia de “analizar los motivos por los que la empresa ha bajado y, sobre todo, nunca hay que aferrarse a toda costa a las acciones, también hay que saber perder dinero”.

Seguir al rebaño y subirse al barco tarde

En el caso de que intentes subirte al barco cuando ya está en marcha, existe una “alta probabilidad de que te des un batacazo”, asegura Herrera. De esta situación podemos aprender mucho, como, por ejemplo, “el por qué no nos hemos enterado de la noticia en cuestión para ser de los primeros en entrar en el valor”.

Muchos inversores toman nota de este error, y ponen los medios para que la próxima vez no se les escape una noticia relevante de una compañía. Otros “entran al tren en marcha”, destaca.

El ejemplo más reciente lo tenemos con las acciones de Abengoa. En la ampliación de capital de Abengoa, las acciones llegaron a dispararse hasta en un 60%. “Algunos compraron acciones por encima de los 4,50 euros. A los pocos días, sus títulos ya cotizaban por debajo de los 3 euros. El que intentara coger tarde el barco, “estoy seguro de que ha aprendido la lección”, concluye.

Igualmente, la influencia de las masas puede jugarnos una mala pasada, según experto. En las inversiones hay que “tener cuidado con las burbujas, así como las firmas que están de moda”. Herrera dice que se deben identificar “si estas empresas son demasiado cíclicas y si el ciclo podría ser una burbuja a punto de estallar”.

Uno de los casos recientes son las puntocom o la crisis inmobiliaria y financiera, aunque en el caso de ésta última, el simple hecho de invertir en bolsa con unos niveles máximos inflados, “ya era invertir en un mercado insostenible”, afirma.

Inversiones incómodas y altas expectativas

Si una vez que has invertido, pierdes el sueño y no dejas de estar preocupado por tu dinero, probablemente tus temores sean ciertos, y es que no has hecho una buena inversión.

¿Cuánto es la rentabilidad media anual lógica para un inversor? Se dice que el rendimiento medio anual (si tienes suerte) es de un 8%. Pero esperar un 30% anual de rentabilidad invirtiendo al azar y sin seguir las cotizaciones, es “demasiado (aunque puedes tener un golpe de suerte)”.

A ello hay que sumarle, como no podía ser de otra manera, que invertir en bolsa buscando únicamente un 8% anual, no compensaría el riesgo, para el punto de vista de Herrera.

Inversión

La mecánica en la inversión

Muchas veces hemos escuchado la máxima de que la renta fija no tiene riesgo, pero no es así. Éste es posiblemente de los más arraigados métodos para invertir. Según comenta Torre, hay que considerar que las divisas afectan, ya que “la moneda del país del que adquirimos bonos puede subir o bajar”.

También hay posibilidades de que se produzca un impago y esto no es algo “exclusivo de las empresas”, agrega. ¿O es que no conocemos casos de Estados que han dejado de pagar sus deudas? La calificación crediticia es un factor a tener en consideración, dado que nos indica cuál es la solvencia y fiabilidad de un país o una compañía.

Asimismo, hay que ser conscientes del riesgo de tipos de interés: si compramos bonos del Tesoro, el Estado se compromete a pagar un interés al vencimiento, pero si necesitamos vender antes de que se cumpla el plazo “debemos hacerlo en el mercado secundario y en ese terreno podemos ganar o perder dependiendo de la evolución de los tipos de interés”, asegura Torre.

Dentro de la mecánica de la inversión nos encontramos con el famoso concepto de comprar con el rumor y vender con la noticia. ¿Esto funciona? No siempre hay que confiar en los dichos populares. Es mejor plantearse “por qué motivo comparte una suculenta información quien nos lo cuenta”, ahonda la experta. En ocasiones, el rumor se queda en eso.

En otro orden la regla número uno de la inversión en bolsa es que es imprescindible invertir “solo el dinero que no se necesita a corto plazo”. Hay que tener la mente fría antes de tomar una decisión que “puede llevarnos a sufrir pérdidas inesperadas y con un capital del que no podemos prescindir y que no podemos recuperar más tarde”.

Diversificar y analizar las acciones donde invertimos

En último lugar, está la creencia de que los valores de gran capitalización son siempre los más seguros. Esto sencillamente, “no es verdad”, tal y como expone Herrera. Está el ejemplo de Enron, una de las 30 compañías de mayor capitalización de Estados Unidos, del sector eléctrico, con 21.000 empleados y presencia en 40 países justo antes de quebrar.

Por otro lado, muchas veces escuchamos que la diversificación no importa en nuestro capital, cuando es todo lo contrario. Además del riesgo del mercado hay que sumarle el que asumimos cuando invertimos en varias acciones. Existen muchas opciones para invertir, pero siempre se puede “perder y una forma de reducir el riesgo es diversificando, buscando compañías o activos poco correlacionados entre sí”, dice Torre.

Así las cosas, estos errores bastante habituales pueden hacernos perder dinero si no sabemos detectarlos y derrotarlos. Los expertos lo tienen claro: hay que tener la cabeza fría e informarse lo máximo posible.