Diferencias entre pensión contributiva y no contributiva

Para recibir una pensión de jubilación contributiva en España debes haber cotizado legalmente al menos durante 15 años.


En España, el Estado del bienestar garantiza que todos tengamos una pensión de jubilación, de mayor o menor cuantía. Independientemente de nuestras circunstancias, la Seguridad Social compromete un nivel mínimo de renta.

El Estado se asegura de que nadie se quede sin un nivel de ingresos en sus últimos años de vida y, por eso, hace la distinción entre pensiones contributivas y no contributivas.

Las pensiones las gestiona el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que es el organismo encargado de pagar a cada ciudadano la pensión en función de sus circunstancias, así como el Instituto de Mayores y servicios sociales (IMSERSO) de mano de las CCAA.

Sin embargo, la diferenciación entre pensiones contributivas y no contributivas obedece a la cotización a la Seguridad Social.

  • Pensión contributiva: el trabajador ha cotizado durante al menos 15 años
  • Pensión no contributiva: el trabajador ha cotizado menos de 15 años

Tanto trabajadores autónomos como asalariados, mensualmente, contribuimos al sistema de la Seguridad Social pagando una cuota que varía en función del nivel de ingresos (trabajadores por cuenta propia) o que eliges si eres autónomo.

Esos pagos mensuales que adelgazan nuestros ingresos son los que nos garantizan, años después, que vamos a recibir una pensión de jubilación, incapacidad o en favor de familiares (fallecimiento, viudedad), en función del caso.

Del mismo modo, la cotización a la Seguridad Social fruto del pago de las cuotas mensuales nos da derecho a acceder a prestaciones de desempleo, de maternidad y paternidad, etc.

No es lo mismo pensión contributiva que pensión no contributiva

Dicho todo lo anterior, si el Estado garantiza, en todos los casos, unos ingresos mínimos, ¿en qué se diferencian entonces las pensiones contributivas y las no contributivas?

La diferencia está, fundamentalmente, en el acceso a los diferentes tipos de pensión, en la posibilidad de cobrar ciertas prestaciones. Además, hay una notable disparidad en la cuantía.

Vamos a ver todas las diferencias entre las pensiones contributivas y no contributivas y en qué casos se puede acceder a unas u otras. Ambas cuentan con características y requisitos diferentes.

Requisitos para acceder a una pensión contributiva y no contributiva

La pensión contributiva es aquella cuantía mensual generada por derecho de un trabajador tras al menos 15 años cotizando a la Seguridad Social. Es el periodo mínimo que establece la ley.

La Seguridad Social define las pensiones contributivas como prestaciones económicas de duración indefinida cuya concesión está supeditada a una relación jurídica previa con la Seguridad Social y al cumplimiento de varios requisitos.

Es decir, son ayudas concedidas a los trabajadores que hayan estado afiliados a la S.S durante al menos 15 años y que cubren varias situaciones vitales:

  • Jubilación
  • Invalidez
  • Incapacidad permanente (total, absoluta y gran invalidez)
  • Fallecimiento (viudedad y orfandad a favor de familiares)

Hay que tener en cuenta de que hablamos de 15 años cotizando, y no 15 años trabajando, pues si trabajas, pero no cotizas a la Seguridad Social, o no estás asegurado; esos años laborales no contarán para el cálculo de tu jubilación.

Por ello, además de constituir un fraude, evitar cotizar a la Seguridad Social siempre va en contra del derecho del trabajador, ya sea asalariado o autónomo.

Trabajar sin cotizar

Sin embargo, trabajar sin cotizar es una realidad que se sigue produciendo en muchos casos, del mismo modo que eludir pagar impuestos (como IVA, IRPF o IS) a juzgar por las cifras de economía sumergida –que, en función del organismo, se calculan entre el 13% y el 23% del PIB–.

¿Qué pasa si no tienes 15 años cotizados a la Seguridad Social? En ese caso, el Estado te garantiza el acceso a una pensión no contributiva por jubilación o invalidez, bajo ciertos requisitos.

  • ​Estar en estado de necesidad. Es decir, disponer de una renta inferior a 5.639,20 euros anuales.
  • En el caso de pensión de jubilación, tener 65 años o más y haber residido durante al menos 10 años en territorio español (desde los 16 años y de los cuales dos tienen que ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud).
  • ​En el caso de pensión de invalidez, tener entre 18 y 65 años, un grado de invalidez igual o superior al 65% y residir en territorio español durante al menos 5 años.

Diferencias entre pensión contributiva y no contributiva: coberturas y cuantía

Las pensiones contributivas son, por lo tanto, una ayuda cuya cuantía depende de lo que hayas cotizado a lo largo de tu vida laboral. Cuanto más hayas pagado a la Seguridad Social, más cobrarás en la jubilación.

En el caso de los trabajadores asalariados, aquellos que tienen mayores sueldos pagan una mayor cuota mensual a la Seguridad Social y eso se traduce en una mayor pensión de jubilación.

En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, la cotización no dependía de sus ingresos hasta 2023, sino de su voluntad. Es decir, hasta 2023, los autónomos eran los únicos que podían elegir su base de cotización, y con ello, la cuota que debían pagar cada mes.

Esto les permitía pagar la cuantía mínima, independientemente de lo que ingresasen, pero implicaba unas pensiones de jubilación mucho menores, dado que la pensión contributiva (su base reguladora) se calcula en base a los últimos 25 años cotizados.

Muchos autónomos, afiliados al RETA, han elegido la base de cotización mínima durante años (960,60 euros en 2022), que se traducía en una cuota mensual de 294 euros, pero, como contrapartida, recibirán una menor cuantía en la pensión.

Por lo tanto, dentro de unos márgenes mínimos y máximos, cuanto más se cotice durante la vida laboral, mayor será la cuantía de la pensión.

Mínimos y máximos de las pensiones contributivas y no contributivas

Hay que tener en cuenta que la pensión contributiva también oscila entre unos mínimos y máximos. De hecho, en 2022, el tope máximo a todas las pensiones ha sido de 2819,18 euros mensuales, o lo que es lo mismo 39468,52 euros al año.

En cualquier caso, para acceder al 100% de una pensión contributiva por jubilación, el trabajador ha tenido que cotizar 36 años y medio a partir de 2023 y 37 años a partir del año 2027.

Tipos de pensión

Si nos centramos en las pensiones no contributivas, sin embargo, la cobertura y la cuantía mensual es mucho menor. Lógico porque van destinadas a aquellos que no han podido contribuir al sistema al menos 15 años.

Concretamente, las pensiones no contributivas en 2022 han sido fijadas en 402,80 euros al mes, o 5639,20 euros al año y cubren, fundamentalmente, dos situaciones: la jubilación y la invalidez.

Por lo tanto, en el caso de las pensiones no contributivas, cuantía y cobertura es mucho menor (dejan fuera el resto de situaciones vitales y contingencias que sí cubren las contributivas).

La cuestión es que, dejando de lado el tiempo que hayas podido cotizar, es importante que estés cubierto para el futuro por el esfuerzo realizado en tu vida laboral. Y en Yoigo Negocios podemos ayudarte a ello.

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