Qué es el sujeto pasivo del IVA y cómo funciona la inversión

La inversión del sujeto pasivo del IVA es importante tanto para empresarios como para profesionales y por eso debes conocer cómo funciona.


El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), es el impuesto indirecto más importante en España, es decir, a través del que más se recauda.

Se trata de un tributo que grava el consumo, lo que significa que aumenta el precio de todos los productos y servicios que consumimos. Por lo tanto, todas las empresas deben reflejarlo en sus tiques y facturas.

Esta sería la norma general, aunque lo cierto es que existen algunas excepciones. Entre ellas, se encuentra la denominada como “inversión del sujeto pasivo del IVA”.

IVA

Es una figura jurídica importante para autónomos y empresas, ya que estos habitualmente deben pagar a Hacienda de forma trimestral el importe total recaudado en concepto de IVA.

La inversión del sujeto pasivo del IVA: qué es

Para entender con detalle cómo funciona la inversión del sujeto pasivo, antes vamos a dejar claro qué exactamente esta figura.

En lo referente a las facturas, hay un emisor y un receptor. Cuando se paga por algún servicio, el prestatario de este sería el encargado de emitir la factura, en la que figurará el IVA correspondiente, mientras que el pagador sería el receptor de dicha factura.

Generalmente, el sujeto pasivo del IVA es la persona física o jurídica que emite de dicha factura. Este será el encargado de repercutir el impuesto sobre el cliente para, posteriormente, entregar a Hacienda la cantidad recaudada.

Por tanto, la inversión del sujeto pasivo se produce cuando pasa a ser el destinatario de esta factura la persona encargada de declarar este impuesto. Este cambio existe en determinados supuestos contemplados por ley.

Cabe destacar que, la inversión del sujeto pasivo del IVA no puede darse cuando el destinatario de la factura sea un particular. Este, deberá ser un empresario o profesional.

¿Cuándo se produce la inversión del sujeto pasivo del IVA?

Como adelantábamos, los supuestos en los que se produce esta inversión están recogidos en nuestra legislación, concretamente en la Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor añadido.

Siempre que se trate de un empresario o profesional, los casos en los que será el destinatario de la factura el encargado de declarar el IVA, son los siguientes:

Si el emisor de la factura es un empresario o profesional que no está establecido en el territorio de aplicación del IVA, es decir, en la Península o Baleares. En otras palabras, alguien establecido en las Islas Canarias, Ceuta, Melilla o fuera de España.

En operaciones de entrega de oro cuando este sea sin elaborar o de productos de oro semielaborados y de ley, igual o superior a 325 milésimas.

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Lo mismo pasa con las prestaciones de servicios que tengan como objeto los derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

En casos de determinadas ejecuciones de obra que tengan o no aportaciones de material y en las cesiones de personal para su realización.

Lo mismo pasa con las entregas de plata, platino y paladio, ya sea en bruto, en polvo o semielaborado.

Si el receptor de la factura es un revendedor de teléfonos móviles, consolas de videojuegos, portátiles o tabletas de segunda mano.

Por otro lado, si el destinatario no es revendedor, pero sí un empresario o profesional y la factura supera los 10.000 euros.

En varios supuestos relacionados con la entrega de inmuebles, concretamente:

Cuando se produzca la renuncia a la exención del IVA, prevista para la venta de edificaciones por un empresario o profesional que no sea el promotor de estas, y para determinadas ventas de terrenos rústicos.

Vendedor inmobiliario

En entregas inmobiliarias realizadas a través de un proceso de concurso. También en casos de ejecución de una garantía que estuviera constituida sobre estos inmuebles. Habitualmente suele tratarse de garantías hipotecarias.

Cómo emitir una factura con inversión del sujeto pasivo del IVA

Si, como autónomo o empresario, realizas una actividad laboral que se enmarca en cualquiera de los supuestos mencionados anteriormente, estarás en un caso de inversión del sujeto pasivo del IVA. Por tanto, tendrás que emitir la factura de forma correspondiente.

Ante todo, la factura que emitas no incluirá el apartado del IVA, por lo que el total será igual a la base imponible. Sin embargo, sí que tendrás que incluir un apartado en el que se haga una mención expresa a la ley 37/1992.

Más concretamente al supuesto que corresponda del artículo 84. Todo esto, indicando que “la operación está afectada por un supuesto de inversión del sujeto pasivo”.

Es muy importante saber que, a pesar de no cobrar el IVA en este tipo de casos, los importes de estas ventas deberán aparecer igualmente en las declaraciones trimestrales de este impuesto.

Concretamente en el modelo 303 utilizado para este fin. Asimismo, tendrán que verse reflejadas también en el resumen anual, modelo 390.

Cómo declarar el IVA si recibes una factura con inversión del sujeto pasivo

Como empresa o profesional, puede que te encuentres justo en el supuesto contrario, es decir, que seas el destinatario de una factura con inversión del sujeto pasivo.

Si esto es así, serás tú quien deba declarar este IVA en tu propia declaración trimestral, a pesar de que el emisor la incluya en la suya a modo informativo.

En el mismo modelo 303, tendrás que incluir la cantidad correspondiente de IVA por esta operación tanto en el apartado de “IVA devengado” como en el de “IVA repercutido”.

Esto tiene dos ventajas. Por un lado, no tendrás que abonar el IVA al pagar. y, por otro, tampoco tendrás que pagar a Hacienda, ya que, al incluir la misma cantidad como soportada y repercutida, no hay que desembolsar nada.