Diferencias entre factura simplificada y factura completa

Repasamos todos y cada uno de los conceptos de facturación que tienen que tener en cuenta los trabajadores por cuenta propia.


El concepto de factura simplificada y factura completa tiene como denominador común que es bastante utilizado por parte de los autónomos. Los trabajadores por cuenta propia siempre recurren a ellas para poder deducir gastos con la Agencia Tributaria. Conocer los términos ayuda a realizar todos los trámites de manera correcta.

Las cuestiones más habituales que surgen a la hora de controlar la facturación de un negocio suelen ser: ¿qué tipos de factura existen? ¿Cuáles son las más habituales? ¿Qué es una factura simplificada? ¿Qué es una factura completa? Por eso, cabe ver más en detalle todo lo que se necesita saber para tener un control completo.

Cuál es la utilidad que tienen las facturas

Previamente a conocer las diferencias de la factura simplificada y la factura completa, es importante ver con detalle determinados términos básicos que tienen relación con ellas. ¿Qué es lo más destacable?

En primer lugar, disponer de una factura es indispensable para poder tener derecho a recuperar el IVA que has pagado como trabajador autónomo. A ello hay que sumarle que es necesario que esa factura esté registrada en tu contabilidad para que se considere gasto de tu actividad profesional.

El derecho que tienes a recuperar el IVA es temporal: sólo tienes un año para exigirle a tu proveedor que te envíe la factura simplificada o completa que documenta la operación de compra que has realizado.

Además, el retraso en la facturación es muy frecuente que ocurra cuando estamos ante compras de poco. Es muy habitual hacer una compra, que nos digan que nos enviarán la factura y que nunca la recibamos.

En el caso de que haya transcurrido un año desde la operación de compra y no te la ha enviado, ya no tiene la obligación de hacerlo y tú vas a perder el derecho a recuperar el IVA de dicha compra. Por tanto, como regla general, se tienen que conservar por un periodo de tiempo de 4 años, tanto las facturas de venta como las de compra.

La Agencia Tributaria tiene la necesidad quiere que el autónomo haga sus facturas siguiendo los datos establecidos en el Reglamento de Facturación.

¿Qué es una factura simplificada?

Ahora sí, es el momento de saber cuál es el contenido de la factura simplificada para que tengas claro en qué consiste. Como punto de partida, el Real Decreto 1619/2012 aprobó un nuevo Reglamento de Facturación que entró en vigor el 1 de enero de 2013.

Esta nueva normativa, finalmente, fijó que la factura simplificada pasaba a ser un documento contable legal a la hora de justificar cualquier tipo de gastos. También, contemplaba que este nuevo concepto sustituye al antiguo ticket de compra, ahora ya en desuso.

No obstante, este marco legislativo no aclara una cuestión bastante corriente: ¿qué es exactamente una factura simplificada y cuándo se puede utilizar como trabajador por cuenta propia?

A este respecto, cabe de estacar que es un tipo de factura que se usa para deducir gastos de una empresa y que solo incluye los datos fiscales del emisor. Dicho de otra forma: no es necesario que los datos fiscales del receptor de la factura simplificada aparezcan en la misma. Y por eso es “simplificada”: porque es más simple.

Todo se entiende mejor con un ejemplo: las facturas que se manejan a diario como consumidor en restaurantes, mecánicos, peluquerías… Cada vez que se realiza una compra y se entrega un ticket, lo que se está dando es una factura simplificada, ya que en ella se cumplimentan los datos del emisor, pero no los del cliente.

Factura completa: ¿qué es?

¿Y en qué consiste la factura completa en particular? Tal y como muestra la legislación actual, efectivamente, existen dos tipos de facturas, pero la factura completa u ordinaria a pesar de ser más extensa también es la que más usarás como autónomo.

En cuanto a la factura completa cabe destacar que en ella aparecen todos los datos de la transacción que realizas para que queden archivados de la forma más ordenada posible.

Se trata de un documento oficial que tiene como fin acreditar y dejar constancia de que se ha hecho una operación comercial, que puede ser la compraventa de un producto o de un bien, o la prestación de un servicio.

Se denomina completa, porque en ella deben aparecer todos los datos relativos a la transición comercial que representa. Ya que debe funcionar como un instrumento que ayuda a controlar las transacciones y servicios que ejecuta un profesional en el marco de su actividad profesional o empresarial.

Diferencia entre factura simplificada y factura completa

En última instancia, y tras saber en qué consisten los dos conceptos, es momento de ver cuál es la diferencia de la factura simplificada y la factura completa. ¿Cuáles son los elementos que hacen que cada una sea distinta?

En primer lugar, en las facturas simplificadas no es necesario incluir los datos del receptor de la factura, pero en las facturas completas es obligatorio que consten tanto los del emisor, como los del receptor.

Las facturas simplificadas deben incluir cuál es la contraprestación total, mientras que en las facturas completas no. En este segundo caso, es totalmente imprescindible desglosar el importe total en base imponible, tipo de IVA y cuota de IVA.

También, en las facturas simplificadas no es necesario incluir la cuota tributaria de IVA. Por el contrario, en las facturas completas sí.

En las facturas simplificadas solo debes identificar el tipo de bien entregado o servicio prestado en la operación. Sin embargo, en las facturas completas debes realizar una descripción completa que incluya los datos de las operaciones realizadas.

Por su parte, en la factura completa sí encontramos datos tanto del receptor, como del emisor. Mientras, las facturas simplificadas incluyen el importe total del pago y en las facturas completas de aparecer el desglose de éste.

Es obligatorio emitir facturas ordinarias cuando el importe de la operación comercial, IVA incluido, exceda de los 400 euros. Por tanto, independientemente de quién sea el comprador, la factura completa será obligatoria cuando se hayan superado los 400 euros en concepto de operación.

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