Pago anticipado en pymes: ¿cómo funciona y para qué sirve?

El pago anticipado puede ser una buena herramienta para pymes si buscas evitarte sustos a la hora de abonar facturas imprevistas de tus clientes.


Las pymes se ven más afectadas que las grandes empresas cuando se enfrentan al impago de una factura por parte de algún cliente. Su liquidez tiende a ser más frágil y por ese motivo la ley contempla una herramienta que funciona: el pago anticipado.

Estos pueden convertirse en una buena solución para evitar problemas como la morosidad. No obstante, si estás al frente de una pequeña o mediana empresa y te planteas esta posibilidad, ten presente que hay una serie de consecuencias Te lo contamos.

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El retraso en los pagos (pago anticipado)

Es probable que gestionando una pyme, algún cliente haya dejado alguna factura impagada. En la pandemia en muchos casos la difícil situación laboral ha hecho que muchos se hayan quedado sin liquidez y no hayan podido afrontar sus deudas.

Debes preocuparte por que te paguen a tiempo, principalmente por la supervivencia de tu propio negocio. A fin de cuentas, a las compañías más pequeñas les hace más daño esta situación que a las grandes.

Hace unos años, un estudio de Hiscox desvelaba que el 68% de las empresas españolas se enfrentan a retrasos habituales en los cobros. Por tanto, la falta de liquidez es un problema que acaba afectando al 83% de las pymes de nuestro país.

Muchas de ellas se ven obligadas a recurrir a un anticipo de facturas para mantener un flujo constante de caja y estar a su vez al corriente de pago con sus proveedores. ¿En qué consisten los pagos anticipados?

Anticipo de facturas

Cuando un cliente solicita un servicio a alguna empresa, esta tiene tres opciones con respecto al cobro: puedes cobrar el total del importe al finalizar su trabajo; cobrar un anticipo del total de la factura; solicitar el pago por adelantado.

Esta última opción es cada vez más habitual. ¿El motivo de cobrar antes? Principalmente, combatir la morosidad. No debemos olvidar que, cuando una empresa presta un servicio, este también le genera una serie de costes.

Si contactas con un negocio para que cambie las ventanas de tu casa, este asume los costes y la mano de obra. En caso de retraso en el pago, la empresa deberá adelantar ese dinero de su bolsillo. Esto se traduce en quedarse sin liquidez.

Por ese motivo, el pago por adelantado es una herramienta útil para la contabilidad de las empresas. No obstante, la morosidad no es el único motivo por el que esta práctica se lleva a cabo.

Otra de las ventajas del pago por adelantado es cubrirse en caso de que los servicios se alarguen mucho en el tiempo. Por ejemplo realizando una reforma. Si se cobra por adelantado, la empresa tiene caja suficiente durante el tiempo que dure su trabajo.

Teniendo claras las razones por las que una pyme puede solicitar el pago anticipado de una factura, nos queda ver cómo funciona y cuáles son las implicaciones fiscales cuando decidamos emitir una factura anticipada.

Cómo y cuando se facturan los anticipos a clientes

Al pagar por anticipado una parte de la factura total, es habitual no devengar el IVA de dicho anticipo y esperar al pago de la totalidad del servicio para pagarlo. ¿Qué pasa? Los anticipos también deben documentarse con factura y declararse con el IVA.

De hecho, la Ley 37/1992 del IVA indica que “en las operaciones sujetas a gravamen que originen pagos anticipados anteriores a la realización del hecho imponible el impuesto se devengará en el momento del cobro total o parcial del precio por los importes efectivamente percibidos”.

Por ello, siempre que solicites a un cliente un pago por adelantado, deberás emitir la factura correspondiente con el importe del impuesto sobre el valor añadido correctamente desglosado.

Ese importe deberás pagarlo en el plazo correspondiente a la fecha de emisión de dicha factura, y no a fecha de finalización del servicio, aunque en esta última se produzca otro cobro.

Los plazos son:

  • Hasta el 16 del mes siguiente al devengo en caso de régimen general
  • Hasta el 16 del mes siguiente a la realización de la operación en caso de régimen especial

En el caso del impuesto de sociedades la situación es distinta: con independencia de las fechas de cobro, la imputación del pago anticipado debe hacerse cuando se produzca el devengo contable.

En otras palabras, en lo que se refiere a este impuesto, los gastos no son deducibles hasta que no se hayan contabilizado. El mismo criterio se aplica al IRPF.

En definitiva, los pagos anticipados pueden salvar tu pyme de problemas de liquidez, así como ayudarte a combatir la morosidad. Además, asegurarán tu trabajo cuando se trate de ofrecer servicios de largos periodos temporales.

Sin embargo, si te decides por esta opción, recuerda que deberás emitir factura obligatoriamente en el momento del cobro, y no esperar a finalizar el servicio o a la entrega del bien para declarar el IVA correspondiente.

En el caso del IS y del IRPF, por otra parte, podrás deducir el gasto una vez lo hayas registrado en tu libro de cuentas.

Sabemos que es un proceso complejo y por eso desde Yoigo Negocios queremos echarte una mano. Entra en nuestra web o llama al 900 622 700 y hazte con los recursos de información más importantes para el éxito de tu pyme.