Qué es la psicología del color y cómo puede ayudarte a vender
25 Octubre 2022 - Actualizado 28 Agosto 2025
Atraer clientes se está convirtiendo en un objetivo cada vez más difícil. La era digital ha traído consigo muchas cosas positivas para los negocios, pero también viene de la mano de un aumento de la competencia en la mayoría de los sectores.
Parte de esto se debe a la facilidad de buscar y comprar artículos a través de Internet. Y, ante este gran cambio en los hábitos de consumo, las empresas se enfrentan a una incesante búsqueda de estrategias para captar a nuevos clientes e incrementar las ventas.
Para ello, adoptan novedosas estrategias de marketing que llamen la atención del público como, por ejemplo, el uso de la psicología del color. Sigue leyendo para descubrir qué es y cómo aplicarla a tu negocio.
Teoría y psicología del color
“Hoy me visto de color verde esperanza”. “No vayas de amarillo, ¡que da mala suerte!”. Estas frases tan habituales parecen haberse quedado obsoletas en la actualidad. Sin embargo, seguimos asociando el color negro al luto, el blanco a la pureza, etc.
Aunque los tiempos cambien y, con ellos, las tradiciones asociadas al color, hay cierta verdad detrás de todo esto.
Y es que, numerosos estudios respaldan la teoría de que los colores están directamente relacionados con las emociones humanas. Esto quiere decir que cada uno de ellos nos afecta de forma distinta.
La psicología del color en marketing, está directamente relacionada con la teoría de los sentimientos.
Muchos expertos afirman que, si los colores nos generan diferentes sensaciones, las empresas pueden utilizarlos en su publicidad para conseguir un mayor número de ventas. Pero, ¿con qué sensaciones se asocia cada color? Te lo contamos:
Psicología del color en marketing
Blanco: Como ya hemos mencionado, el color blanco se asocia directamente con la pureza. Evoca higiene y transparencia, lo que despierta en las personas un sentimiento de bienestar y relajación. Además, se relaciona con la sofisticación.
Negro: Es un color que transmite fuerza, seriedad y elegancia. Aunque, si se abusa de él, puede resultar demasiado dramático.
Amarillo: Se trata de un color vibrante que evoca al calor y al verano. De hecho, a lo largo de la historia siempre se ha relacionado con el sol. Por lo tanto, el amarillo es sinónimo de alegría, optimismo, energía y vitalidad.
Azul: Estudios señalan que es el color favorito de la mayoría. A priori, es un color que relaja, ya que transmite seguridad y tranquilidad. Si lo piensas, descubrirás que muchos bancos y compañías aseguradoras apuestan por él, debido a estas características.
Naranja: Este color, al contrario que el azul, no transmite tanta seriedad, sino más bien creatividad y desenfado. Quizás por eso, las marcas dirigidas a un público joven lo prefieren.
Rojo: Es quizás el color que más atrae la atención de las personas, motivo por el cual se utiliza, por ejemplo, para la mayoría de los carteles señalizadores. Es el color de la pasión, transmite fuerza, energía, pero también evoca al peligro.
Verde: Tradicionalmente en nuestra cultura, es el color de la esperanza. Pero, en realidad, se relaciona con la naturaleza, el equilibrio y el descanso. En este sentido, es un color que transmite paz y armonía.
Rosa: Aunque su asociación con la feminidad es en gran parte cultural, el rosa también transmite suavidad, empatía y calidez emocional. Se utiliza frecuentemente en productos dirigidos al cuidado personal.
Púrpura: Es, por excelencia, el color de la diferenciación. Aquellas marcas que quieren distanciarse de sus competidores y quedarse en la memoria de los clientes son las que lo utilizan. Es un color que se relaciona con la sofisticación y el lujo, pero también con la sabiduría y el poder.
Hasta aquí, puedes hacerte una idea de qué es la psicología del color y qué efectos tiene en el ámbito del marketing. Ahora bien, dependiendo de qué productos o servicios comercialices en tu negocio, deberás escoger un color u otro.
Cómo el color influye en lo digital y en lo presencial
La psicología del color no es solo una cuestión estética: es una herramienta estratégica que moldea las emociones, la percepción de marca y el comportamiento del consumidor, ya sea frente a una pantalla o en un espacio físico.
1. Logos (Identidad visual)
Transmisión inmediata de valores: Los colores de los logos hablan incluso antes de leer el nombre. Por ejemplo, el azul inspira confianza y estabilidad, por eso lo eligen tantas empresas sanitarias o financieras, y el rojo despierta pasión, urgencia y dinamismo siendo frecuente en promociones.
Reconocimiento y coherencia visual: Una paleta cromática bien definida ayuda a que la marca se reconozca más rápidamente. Además, al alinear los colores de los logos con otros elementos de la indentidad visual, refuerzas la coherencia y la presencia en el recuerdo de los clientes.
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2. Webs (Experiencia digital y conversión)
Emociones y comportamiento online: En el entorno digital, los colores dirigen emociones y acciones. El azul genera confianza y calma, ideal para formularios o checkout. El rojo y el naranja son perfectos para llamadas a la acción (CTA).
Legibilidad y retención visual: Usar colores neutros, como el blanco o el gris, facilita la lectura y crea un entorno limpio y moderno. Esto destaca productos y mejora la atención, mientras que los colores vibrantes (amarillo, rojo, naranja) focalizan la mirada en CTAs y promociones.
Segmentación emocional por industria: Cada sector tiene patrones cromáticos que funcionan: teconología innovadora en azul/gris; salud y ecología en verde/ azul o moda y lujo en negro/dorado.
3. Tiendas físicas (Espacios experienciales)
Primera impresión en segundos: En los primeros 90 segundos, el color influye en la percepción de entre el 62% y 90% de los clientes. Una fachada con señales cromáticas claras puede atraer a viandantes y predisponer emocionalmente al cliente.
Guía, clima emocional y marca inmersiva: Los colores pueden indicar distintas zonas creando recorridos intuitivos y alineados con la narrativa emocional de la marca.
Ambiente y personalidad de tienda: Marcas como Apple apuestan por una paleta minimalista (blancos, grises, negros) que proyecta sofisticación, atemporalidad y permite que el producto sea el protagonista.
Consistencia visual: Usar los colores de la marca en en local y en los uniformes genera familiaridad y refuerza el posicionamiento.
Impacto emocional conductual: Los tonos cálidos en las zonas de espera pueden hacer que el tiempo percibido parezca menor; los tonos vivos despiertan innovación y energía. Todo esto influye sutilmente en las decisiones y la duración de las visitas.
Cómo utilizar la psicología del color
Ante todo, debes tener claro que la psicología del color no es algo exclusivo de la publicidad. Todo lo que rodea tu negocio y es visible para el cliente (tu local, página web, diseño de tus productos, etc.), tiene que resultarle atractivo.
Así pues, la combinación de colores que elijas dependerá en gran medida de cuál sea tu público objetivo. El blanco, será en todo caso tu mejor aliado, ya que es un color neutro que despierta sensaciones positivas en todos los perfiles.
Dependiendo de la seriedad que busques proyectar, este será más o menos dominante. A partir de ahí, se trata de escoger otros colores en función de las preferencias de tus clientes.
Si tu marca se asocia a gente joven, alegre y positiva, los colores vibrantes como amarillos y naranjas, serán una buena elección.
Por el contrario, si lo que quieres transmitir esuna imagen corporativa, más seria y segura, es mejor decantarse por el azul.
Por otra parte, para una campaña de impacto con la que pretendas captar la atención rápidamente, te recomendamos las tonalidades rojas.
Y, en caso de querer ofrecer al cliente un espacio de paz y tranquilidad en el que pueda relajarse, evocar la naturaleza a través de los tonos verdes puede ser una gran idea.
En cualquier caso, vas a tener que combinar varios colores distintos, por lo que debes ser cuidadoso a la hora de escoger los más predominantes, que son los que permanecerán en la mente de los clientes.
Teniendo en cuenta que el objetivo es aumentar las ventas, te aconsejamos elaborar primero un perfil de tus clientes habituales para tratar de entender qué es lo que quieren.
Una vez tengas esto claro, tu misión consiste en dárselo utilizando la psicología del color para que tu producto y el entorno sean lo más atractivos posible.
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