Cuadro de Mando Integral: qué es un balanced scorecard

La planificación cada vez es algo más complejo para las empresas que están en constante crecimiento debido al aumento de empleados en plantilla.


El crecimiento progresivo de una empresa es siempre una buena noticia, tanto para los responsables como para los empleados. No obstante, suele traer consigo una serie de complicaciones que muchos no saben cómo afrontar.

Entre ellas, se encuentra la dificultad de planificar su administración. A más grande sea, más complejo es dirigirla.

Por este motivo, muchos buscan desesperadamente nuevos métodos y herramientas que sirvan para organizar y resolver las cuestiones de gestión de un negocio.

Para que todo funcione correctamente, básicamente hay que mejorar la forma de trabajar y evitar que el papeleo se acumule.

Sigue leyendo, y de

scubre cómo puede ayudarte esta metodología de gestión empresarial.

¿Qué es el balanced scorecard o cuadro de mando integral?

Con esta premisa de tener en cuenta todos los aspectos de una empresa para crear valor a largo plazo, ambos autores elaboraron el método conocido como cuadro de mando integral (CMI) o balanced scorecard en inglés (BSC).

Siendo más concretos, el CMI es un método de gestión empresarial que consiste en elaborar una estrategia de negocio basada en cuatro perspectivas: finanzas, clientes, procesos internos y aprendizaje y crecimiento.

El objetivo de esta estrategia es claro: mejorar la competitividad en el mercado.

La historia del balanced scorecard

En el año 1992, la revista Harvard Business Review publicó un trabajo realizado por Robert Kaplan y David Norton.

Cuadro de mando integral

Se trataba de un nuevo sistema de gestión que crearon por encargo de una empresa de semiconductores, y que acabó convirtiéndose en un referente a nivel mundial de cómo gestionar una compañía.

El motivo por el que destacaron estos dos autores, es porque decidieron ver más allá de la perspectiva financiera. Su teoría se basaba en que, si un negocio se fija únicamente en los indicadores económicos, no se gestiona correctamente.

¿El motivo? No se pueden dejar de lado cuestiones como las aptitudes de los empleados, la experiencia del cliente, la calidad de los productos y servicios, etc. Kaplan y Norton, en definitiva, creían en el valor a largo plazo.

¿Cómo funciona un cuadro de mando integral?

Como hemos indicado previamente, se trata de elaborar una estrategia basada en cuatro perspectivas. Estas, se estudian para valorar el desempeño de la empresa en cada una de ellas. Así permitirá localizar todo aquello que no se esté haciendo bien y corregirlo.

Qué se analiza en un balanced scorecard

Finanzas

Dado que el principal objetivo de cualquier empresa es la rentabilidad, la perspectiva financiera se estudiaba antes de que se existiese el cuadro de mando integral.

Desde este punto de vista se evalúa cómo está siendo la tasa de crecimiento, si el retorno de la inversión es positivo. También otros apartados como cuál es el volumen de beneficios netos o cómo se buenos son los márgenes de utilidad, entre otras cosas.

Analizar beneficios

Clientes

Como pensaban Kaplan y Norton, la perspectiva del cliente no debe dejarse de lado. A fin de cuentas, es de los clientes de quienes se obtiene ingresos, por lo que se debe evaluar su nivel de satisfacción

También hay que tener en cuenta cómo de reconocida está siendo la marca, qué dificultades o quejas tienen, etc. Sabiendo dónde están los problemas, podremos mejorar su experiencia, fidelizar y conseguir nuevos clientes.

Procesos internos

Dentro de esos procesos internos se incluye la mejora de las respuestas al cliente, la optimización del servicio que se brinda o la creación de nuevas campañas que, en definitiva, hagan crecer a la empresa.

Aprendizaje y crecimiento

Este último punto de vista tiene que ver con los recursos que la empresa pone a disposición de los trabajadores para mejorar al máximo su productividad.

En este caso, habrá que evaluar el ambiente de trabajo y cómo mejorarlo si es necesario, las herramientas de la que disponen los empleados, cómo motivar al personal, etc.

Todos estos indicadores del cuadro de mando integral, como puedes suponer, significaron un gran cambio en la gestión empresarial. Hasta este momento, las compañías solo valoraban indicadores económicos para evaluar su crecimiento.

Es decir, sacaban conclusiones sobre si estaban creciendo o no lo suficientemente rápido, pero no desarrollaban estrategias que les permitiesen mejorar su situación.

Así es como el cuadro de mando integral puede ayudarte a gestionar tu empresa de la mejor manera posible: evaluando cada uno de sus aspectos para una optimización total de su rendimiento.

Cómo hacer un cuadro de mando integral

Para la correcta elaboración del cuadro de mando integral de una empresa, debes seguir estos pasos:

  1. Definir tus objetivos: Primero te conviene tener claro cuál es el objetivo final que pretendes alcanzar.

    Puedes haber detectado un ambiente de trabajo hostil, demasiadas reclamaciones de clientes o estar tardando más de lo previsto en recuperar la inversión.

    Lo normal es que haya varias cosas mejorables, así que deberás plantear tus objetivos y enmarcarlos dentro de las cuatro perspectivas.

  2. Elaborar el cuadro de mando integral: Una vez definidos los objetivos y enmarcados en cada una de las perspectivas, toca elaborar un cuadro. Colócalo a la vista del equipo para que todos tengan claras las metas a alcanzar.

  3. Establecer y asignar las tareas: Llegados a este punto, ya sabes qué quieres conseguir en cada uno de los ámbitos. Entonces tendrás que pensar qué tareas vas a llevar a cabo para conseguir cada uno de ellos.

    Asígnaselas a los miembros idóneos del equipo para cada cosa. Por ejemplo, si uno de los objetivos es conseguir mayor alcance a nivel publicitario, puedes asignar a empleados de marketing esta tarea.

    Por otro lado, si lo que pretendes es mejorar la formación y motivación de los trabajadores, puedes designar a alguien que haga sesiones de coaching y formación.

  4. Haz un calendario: Cuando ya hayas encargado a cada trabajador o equipo las tareas correspondientes, establece unas fechas para reuniros y revisar cuáles están siendo los avances.

    Calendario tareas
  5. Revisa los resultados: Dentro del calendario, tendrás que fijar una fecha final en la que te hayas planteado alcanzar los objetivos previstos.

    legado el momento, revisa si estos se han cumplido o si debes alargar la estrategia, suspenderla o modificarla.

Así de "sencillo" es organizar tu empresa para conseguir mejores resultados, no solo económicos sino también en cuanto a eficiencia. Para aquellos que seáis primerizos en esto o queréis la ayuda de profesionales, aquí está Yoigo Negocios.

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