Producto Mínimo Viable (PMV): qué es y para qué sirve

Antes de lanzar ningún producto o servicio al mercado es importante estudiar y valorar su viabilidad en una situación comercial real.


Una de las cuestiones más complejas a la hora de regentar un negocio es el lanzamiento de un nuevo producto. Las empresas deben evolucionar y reciclarse cada cierto periodo, ya que los tiempos cambian y, con ellos, las necesidades de los clientes.

Mantener los mismos productos y servicios sin ninguna variación, puede hacer que la gente se canse de ellos. Sin embargo, al mismo tiempo supone asumir un riesgo.

Comercializar algo nuevo, implica una inversión previa que pasa por estudiar las necesidades de nuestro público, diseñar el producto o servicio, fabricarlo o adquirir los materiales necesarios para su puesta en marcha, etc.

Si todo esto no funciona, nos encontraríamos ante una inversión no rentable, algo negativo para la empresa. Para eso existe el Producto Mínimo Viable (PMV). Veamos de qué va.

Qué es el producto mínimo viable

El producto mínimo viable (PMV), es una buena alternativa para estudiar la viabilidad del nuevo servicio o producto que queramos comercializar. Consiste en un prototipo de nuestro proyecto final, que sirve para recoger información sobre la recepción que tendrá.

El PMV es una versión mínima del artículo o servicio que se va a comercializar. Incluye las características básicas y permite, de este modo, evaluar la recepción de los clientes, comprobar si efectivamente resuelve sus necesidades, mejorar el diseño, etc.

Dentro de las utilidades del producto mínimo viable, la más importante quizás sea que te ayuda a averiguar si se trata de algo que la gente necesite, y por lo que tus clientes estén dispuestos a pagar. Esto es fundamental para su futuro éxito.

Además, podrás recoger comentarios de aquellos clientes que lo prueben primero, que te permitirán mejorar su diseño o funciones, aumentando incluso su valor. Con todo esto, siempre que se haga de forma correcta, disminuirás el riesgo de fracaso.

Cómo se desarrolla un producto mínimo viable o PMV

Al igual que sucede con cualquier proyecto de marketing, el desarrollo de un producto mínimo viable (que también puede llamar MVP por sus siglas en inglés), se debe seguir paso a paso:

  1. Encontrar un nicho de mercado: antes de concebir un nuevo artículo, servicio, app, etc., tendrás que identificar cuáles son las necesidades del público al que va dirigido. Este es el primer paso lógico para crear algo que despierte el interés de la gente y haga que se animen a comprarlo.
  2. Decidir el perfil de cliente al que va dirigido: por norma general, los productos, servicios, aplicaciones móviles o cualquier cosa que se comercialice, suele tener un público objetivo delimitado por edad, sexo o situación geográfica principalmente.
  3. Crear el PMV: sabiendo cuál es tu público objetivo y qué les vas a ofrecer, queda elaborar un prototipo de este nuevo producto. Este, debe reunir las características más destacadas del mismo, es decir, tiene que ser una versión simplificada de la idea final.
  4. Analiza la información obtenida: cuando hayas creado el producto mínimo viable, basta con recopilar los comentarios de los clientes para saber si la recepción ha sido buena, qué les gusta del PMV y qué no, y utilizarla para perfeccionar el producto final.

Ten en cuenta que el MVP no está destinado a comercializarse entre todos tus clientes, sino solo entre unos pocos. A estos, se los conoce como early adopters, y con ellos se realiza una especie de ensayo para determinar la aceptación que tendrá tu producto.

Características del producto mínimo viable o MVP

Por características, nos referimos a las cualidades que el PMV debe reunir para que su utilidad sea efectiva cuando se le dé a probar a los early adopters. Entre estas, destacan:

  • Utilidad: aunque se trate de un prototipo, aquellas cuestiones del producto final que creamos que van a interesar más al cliente por su utilidad, deben estar en el PMV.
  • Calidad: está claro que, en el desarrollo de un producto mínimo viable, no se invierte lo mismo que en el producto final, pero su calidad debe ser suficiente como para que a los clientes les resulte fiable. Si no confían en el producto, este no tendrá éxito.
  • Funcionalidad: cuando concebimos un nuevo artículo, servicio o aplicación, entendemos que debe reunir una serie de funciones que solucionen problemas a los clientes, motivo por el que querrán pagar por ello. Estas funciones, debe incluirlas el MVP.
  • Diseño: que sea un prototipo no justifica que no deban cuidarse los aspectos visuales, ya que estos están pensados para despertar el interés de los early adopters.

Ejemplos de producto mínimo viable

Hasta el momento, entendemos que todo lo explicado suena demasiado teórico, motivo por el que es probable que no te hayas hecho una idea de cómo es un producto mínimo viable a efectos prácticos.

Por ello, vamos a darte varios ejemplos de marcas reales que han utilizado esta estrategia de marketing para probar sus productos:

Amazon

Para saber hasta qué punto la gente estaba dispuesta a pagar por un servicio de venta a domicilio, y estudiar la cuestión logística sin invertir demasiado, Jeff Bezos comenzó con una tienda online de libros.

Estos, fueron su producto mínimo viable, y los que le dieron la medida sobre el interés de la gente en pagar un servicio premium por el envío de artículos a sus casas.

Dropbox

El sistema de almacenamiento de Dropbox requería de una gran inversión para hacerse realidad, pero ¿cómo saber si a la gente le interesaría?

Lo que hicieron sus fundadores fue grabar un vídeo explicando el concepto de almacenamiento y colgarlo en internet. Las visualizaciones y comentarios les dieron la medida del éxito que podía tener su aplicación.

Uber

El servicio de Uber comenzó en Nueva York con un mínimo de vehículos y conductores, y un contacto por mail.

La gente escribía al correo electrónico para solicitar el transporte, y desde ahí se le respondía notificando la presencia del vehículo más cercano. El aumento de peticiones hizo crecer a la empresa.

Airbnb

Comenzaron una página web muy sencilla y una lista de pocos apartamentos, al ver la necesidad de alojamiento debido a que los hoteles siempre estaban llenos en San Francisco.

Cuando recibieron la tercera reserva en poco tiempo, se dieron cuenta de la viabilidad del proyecto y comenzaron a ampliarlo. Y eso mismo es lo que ha sucedido en otros tantos casos de éxito empresarial.

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