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Hoy en día prácticamente no se concibe un nuevo negocio sin su propia página web. Ante la necesidad de acceder a cualquier tipo de servicio, sea de ocio, del hogar o incluso una tienda de ropa, el consumidor acude directamente a internet.
El habito de consumo es hoy totalmente virtual. Crear una web puede multiplicar exponencialmente la visibilidad de tu empresa.
A través de una web, no se anuncian solamente los servicios que proporciona un negocio. También permite abrir una vía de interacción directa para captar y fidelizar clientes.
Cuando hablamos de accesibilidad, nos referimos a que el contenido y el diseño de la web sean fáciles de utilizar para las personas. Si una página resulta confusa, poco intuitiva o difícil de leer, no está cumpliendo su objetivo.
La importancia de la accesibilidad reside en ventajas claras tanto para el creador como para los usuarios. El lógico que, si tienes un negocio, necesitas que el acceso no tenga barreras para ampliar al máximo tu cartera de clientes.
Además, hoy en día la accesibilidad ya no es solo una recomendación, es una obligación legal. Con la entrada en vigor definitiva del Acta Europea de Accesibilidad (obligatoria desde mediados de 2025), cualquier comercio electrónico o servicio digital debe cumplir con estándares estrictos de inclusión. No hacerlo ya supone enfrentarse a cuantiosas multas.
Por otro lado, como marca es fundamental garantizar la accesibilidad por pura inclusión. A menudo, olvidamos que ciertos colectivos necesitan diseños adaptados (como lectores de pantalla o comandos de voz) para consumir los contenidos de tu web con normalidad.
Si la página ofrece una información desorganizada y difícil de procesar, la captación de clientes se vuelve directamente imposible.
Para solucionar estas cuestiones y evitar problemas legales, aquí tienes varios consejos clave sobre cómo mejorar la accesibilidad de tu web:
Si quieres que tu página sea verdaderamente accesible, debes entender las diferentes necesidades de los usuarios. Así sabremos qué herramientas aplicar para derribar las trabas:
Una persona con ceguera, visión reducida o daltonismo debe contar con textos alternativos, contrastes altos y compatibilidad con lectores de voz.
Muchos usuarios navegan sin sonido o tienen discapacidad auditiva. Todos los vídeos y audios deben incluir subtítulos precisos o transcripciones.
Si los movimientos físicos están limitados, el usuario no usará una pantalla táctil tradicional o un ratón. Hay que garantizar la navegación total mediante teclado o asistentes de voz.
Afecta a la comprensión del contenido. Por ello, es vital usar un lenguaje claro, menús predecibles y evitar distracciones visuales.
El objetivo de internet siempre ha sido ser universal. De no ser accesible, estarías cerrando la puerta virtual de tu negocio a un porcentaje enorme de la población.
Mejorar la accesibilidad implica crear un entorno más inclusivo y moderno. Como los propios usuarios y expertos reclaman habitualmente, es hora de repensar los proyectos para derribar estas barreras digitales de una vez por todas.
Aplica estas mejoras teniendo en cuenta las posibles limitaciones:
Crea una web compatible con el teclado. Muchas tecnologías de apoyo no funcionan con el ratón. Asegúrate de que el usuario pueda navegar por todos los menús y enlaces usando solo el teclado (tabulador y flechas).
Cuidado con los contrastes de colores. Cumple con el nivel de contraste mínimo requerido (4.5:1 para texto estándar y 3:1 para texto grande). Las paletas de colores muy suaves pueden ser estéticas, pero limitan el acceso a personas con problemas visuales.
Agrega texto alternativo a las imágenes (Atributo ALT). Consiste en añadir un texto descriptivo a cada imagen para que los dispositivos braille o lectores de pantalla puedan interpretarla. Aunque hoy en día la IA autogenera muchos de estos textos, es fundamental revisarlos manualmente para asegurar su precisión.
Evita las reproducciones automáticas. No subas audios o vídeos que arranquen solos al entrar a la página. Resulta molesto, interrumpe a los lectores de pantalla y puede sobresaltar al usuario.
Texto redimensionable y diseño fluido. Asegúrate de que tu estructura web no se rompa si el usuario hace zoom para leer mejor. Utilizar tamaños de fuente relativos ayuda a que el contenido se adapte a cualquier pantalla.
Ojo con los botones en versión móvil. El tráfico web hoy es mayoritariamente móvil. Asegúrate de que los botones y enlaces táctiles tengan un tamaño lo suficientemente grande y estén separados para que personas con problemas de motricidad no pulsen donde no deben.
No te fíes solo de los "parches" automáticos. Muchos negocios instalan plugins de accesibilidad rápidos (los famosos "overlays") pensando que ya cumplen la ley. Sin embargo, estas herramientas no resuelven problemas estructurales de código. Una revisión manual sigue siendo indispensable.
Chatbots de IA accesibles. Si has integrado un asistente de Inteligencia Artificial para atención al cliente, asegúrate de que sea totalmente navegable para lectores de pantalla. Una IA inaccesible frustrará al usuario antes incluso de que pueda preguntar sus dudas.
Subtitula todo tu contenido multimedia. Hoy en día no hay excusa para subir un vídeo sin subtítulos. Aprovecha las herramientas de autogeneración actuales, pero repásalos siempre para garantizar que no se pierda información valiosa.
Ten presentes los diferentes tipos de limitaciones que pueden enfrentar los visitantes de tu negocio. Trata de implementar estas herramientas y pautas para solucionarlas, cumplir con la ley y ofrecer la mejor experiencia posible.
Si necesitas más consejos para digitalizar tu empresa y tener una web a prueba de futuro, no dudes en pedirnos ayuda. Desde Yoigo Empresas estaremos encantados de ofrecerte nuestros servicios. Solo tienes que entrar en nuestra web o llamar al 900 622 700.